Jeremías es un niño con mucha energía, por las mañanas al levantarse no pierde oportunidad para acercarse y decirme "vamos a jugar papá".
Como todo niño varón tiene mucha curiosidad por los vehículos, sus carritos son sus juguetes preferidos y aunque estén bastante desgastados no es motivo para no disfrutar de una faena de carreras y varias maniobras en la pista. Sus carros cuentan con poderes especiales, pueden volar, desaparecer y hasta tienen la capacidad de hablar para comunicarse entre ellos. También poseen más vidas que un gato, pueden saltar desde la mesa, caerse y con un par de ajustes del mecánico estar listo para las próximas competiciones.
Actividades diarias
A pesar de las noticias lamentables que ha generado la situación de salubridad mundial, en mi hogar hemos aprovechado el lado positivo de esta vicisitud para educar a Jeremías con el ejemplo, hemos visto la necesidad de mejorar algunos hábitos para que el pequeño de la casa no incurra en estos errores. Por ejemplo, "me cuesta un mundo arreglar la cama". Pero pensando en lo que observa de su padre se que debo trabajar en esto y pues ya lo he incorporado a la rutina diaria.
!No es nada sencillo!
La mayoría del tiempo estamos encerrados en el departamento, sin embargo en las tardes salimos a las zonas comunes para respirar aire puro y compartir con los vecinos mas cercanos. También tienen sus pequeños, Jeremías disfruta mucho jugando, corriendo y recreando escenarios de fantasía junto a sus amiguitos.
En ocasiones no estamos de acuerdo con los juegos que proponen los amigos de Jeremías, por tanto es necesario que estemos supervisando de cerca para orientar e inducir juegos acordes a sus edades.
Observo con preocupación que casi todo lo que realizan los niños está sujeto a la competencia, cada ejercicio ejecutado viene acompañado de un "yo gané", también me preocupa que se crean y comienzan a experimentar nuevas sensaciones como el miedo, lo provocan como forma de juego. Sin estos dos ingredientes parece que la actividad pierde diversión para la mayoría de los niños.
Es casi imposible aislarlo de agentes externos que influyen en su comportamiento, eso tampoco es la intención. Pero es otra responsabilidad y casi una carrera para ser los educadores principales de nuestro hijo. Que sea capaz de identificar la amistad, lo juegos sin desorden, evitar los gritos, también que incorpore valores como la cooperación, la compasión y la alegría lograda con consciencia.
Así que, esto es otra inversión de tiempo que realizo todos los días.
Cuando termina la comida y me dice que ganó, yo respondo: Somos del mismo equipo hijo, ganamos los dos
Cuando con su carrito intenta usarlo para chocar el mío, le digo: Hijo, eso le duele al carrito y no queremos que se dañen.
Cuando me dice soy un lobo te voy a comer, me adelantó y le digo: Hola lobito somos amigos, ¿cómo estás?
Y así podría contarles de varios ejemplos.
La educación de los niños según pasa el tiempo se convierte en una labor cada vez más desafiante. Debemos como padres primero ser conscientes del entorno que envuelve a nuestros niños, trabajar en las actividades del niño en función del tiempo. No podemos pensar en el aislamiento pero la supervisión de cerca será nuestra mejor herramienta. Lo más importante es que comprendamos que esto es una labor diaria que amerita trabajo en equipo por la demanda de energía, sin embargo estoy convencido que la mejor fuente proveedor de resistencia y robustez en esta justa es El Amor.
¡Hijo son carritos amigos, no chocones!
Papaaa jajaja...
End / Fin
Original Creation by: @yonnathang
Pictures taken and edited from a smartphone. 13 MP camera (f/2.2, PDAF).
El avatar es creación de @darkfemme