Aun puedo recordar sus labios, sus besos y sus caricias, aun toco el agua y me baño en el desdén de sus recuerdos.
Aun puedo caminar y encontrar sus huellas en la arena de mi corazón, en la playa de mis días, días a los que quisiera encallar mi barca que lleva meses en altamar.
El agua se me pega al paladar, tengo sed de agua de verdad y no de salinidad, la noche es helada y los amaneceres más fríos que nunca, desde que no estas.
Soy un naufragio con vela en altamar, desde que tú no estás.