Lo que callamos las mujeres

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Este post va dedicado a todas las mujeres para que nunca permitan un golpe en su vida y a todos los hombres , para que jamás cometan la atrocidad de maltratar a una mujer...



Foto tomada desde mi teléfono S3 mini.

Son las 6 de la mañana y Marta no ha terminado el desayuno, camina desde la cocina hasta la habitación en cunclillas para que el monstruo no se despierte. Acto seguido mira el reloj, falta un minuto para las 6:30, ya casi suena el despertador el café aún no está listo y la tortilla está cruda.

-¡Qué haces estúpida! exclama el ogro del pantano que se ha levantado con mal humor. No es Parkinson lo que produce la tembladera de Marta, es el miedo que le corre por todo el cuerpo mientras el se acerca y le hace limpiar con la boca el café que se derramó en el suelo. La levanta por la cola de caballo, le quita el pabilo que le sujeta el cabello, la golpea sobre el mesón de la cocina y le recuerda lo miserable que es.

¡Qué inútil eres Marta!, nunca le puedes tener el desayuno listo apenas se levanta de la cama, yo supongo que no puedes porque que el miedo con el que vives no te lo permite. Ya no eres la linda mujer que sonreía todos los días. Hoy solo tienes ojeras y mala vida, ¡Gracias a Dios no le diste el hijo que quería!. Las cosas pasan por algo Marta, a lo mejor ese niño sufriría como tu ahora, quizá la bebé de 5 meses que te hizo abortar cuando se enteró que sería niña también sufriría.


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¿Saben que es lo más triste de Marta?

Lo más cruel de esta historia es que Marta representa la realidad de muchas mujeres en el mundo, sobre todo en los países de América Latina donde todavía quedan residuos del machismo andante de los primeros siglos. #Venezuela no escapa de esta problemática y aunque el Estado venezolano predique protección para el sexo femenino, esto en la realidad no sucede. A pesar de que desde 2007 en Venezuela tiene vigencia la Ley del Derecho de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia la mujer se encuentra en una esfera de débil jurídico, porque no solo es la violencia física, es algo que va más allá. El miedo a profesar la verdad y decir basta es lo que embarga a nuestras mujeres y el Estado aún no ataca la problemática.

Venezuela es uno de los países con las cifras más altas de violencia contra la mujer. Se calcula que 40% de las mujeres venezolanas han sido, son o serán víctimas de algún tipo de violencia. Es decir: 4 de cada 10”, explicó Beatriz Borges, directora de la ONG Cepaz.
Borges enfatizó que más preocupante que el número de afectadas es la gran impunidad que existe en el país en esta materia: “Existe 96% de impunidad en las denuncias que se hacen de estos casos. Datos de la Fiscalía General de la República indican que la segunda causa de muerte violenta en el país es el feminicidio”


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En Venezuela la mujer se encuentra en una especie de "entre la espada y la pared", porque no solo tiene que lidear con el verdugo que tiene en su casa, sino que también debe luchar contra un sistema de justicia que no cumple las expectativas. Es obvio que la simple decisión de poner la denuncia no es suficiente. Y no lo es porque después de poner sobre aviso a las autoridades y estas se hacen de la vista gorda, ¿Cómo quedan?, ¿Quién las defiende ante el ogro que estará más molesto de lo normal por haber denunciado?...

Ninguna mujer está dispuesta a pagar ese precio, ya que muchas veces ocurre en hogares de bajos recursos donde el sostén de la familia es el sexo masculino y la mujer solo se ocupa del hogar, ella pensará en el futuro de sus hijos, en el que dirá la familia, y en el peor de los casos prefiere aguantar porque no tiene a donde ir.


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Ciertamente hoy día existen muchas organizaciones a nivel mundial que brindan apoyo a nuestras mujeres. En Venezuela hay Tribunales especiales para conocer delitos de género, pero no debemos quedarnos ahí, hay que fomentar la educación. Lamentablemente vivimos en una sociedad que enseña a las mujeres a cuidarse de no ser maltratadas en vez de enseñar a los hombres a no maltratar. Parece que muchos no han entendido que la mujer es el único ser capaz de dar vida y que todos venimos de un vientre femenino, aunque físicamente nos veamos más débiles que el sexo masculino no lo somos.

Hay que educar a nuestros hijos, enseñarles que golpear a una mujer no los hace más hombres, miserables sí, pero jamás mejores hombres. Debemos fomentar desde las escuelas la igualdad entre los seres humanos, sin ninguna distinción de sexo y sobre todo educar a las mujeres para que se empoderen y digan ‘¡Basta ya de violencia!’. Después ellas van a denunciar más, evitarán conseguir y aceptar parejas que tengan ese tono violento. Tenemos que educar a los jóvenes desde la escuela y canalizar la violencia familiar que existe, la del entorno social donde viven, que ellos puedan tener herramientas para enfrentar eso y no repetirlo.

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Recuerden que cuando se escribe con amor todo es más bonito.


Yohana Martínez

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