Mis queridas alumnas
En este periodo tan importante para ustedes, deseo expresar unas sinceras y humildes palabras, donde envuelva lo que significan.
Estando en la recta final de su formación en el colegio, se me presenta una de las maravillosas oportunidades que la vida me brinda, como lo es, el orgullo de pertenecer a su formación académica, evento que es muy especial, porque crecieron vínculos de comprensión, cariño y respeto. Deseo agradecer a Dios el pertenecer a su valiosa formación, por ser su profesora de matemática y física, hecho que implica una responsabilidad ante el personal directivo, sus padres y por supuesto con ustedes.
Verlas tomándose una fotorecuerdo el día viernes, que perdurará para siempre en su mente, me inspira para hacer un sincero mensaje. Mis niñas como cariñosamente las llamo, cuando estén en un nivel profesional sean “campanas que repiquen o surco que florezca y fructifique el árbol luminoso de la idea. Alcen su voz sobre lo que su alma les grita, llenen todo su espíritu de lucha, busquen el empinamiento de la cumbre, y si el sostén nudoso de sus báculos encuentra algún obstáculo a sus intereses, sacudan el ala del atrevimiento, pero no se dejen vencer”. Con este maravilloso extracto del poema de Nicolás Guillen, entro al calor de estas líneas tratando en lo posible de llevar un mensaje que contenga la fuerza que ustedes representan, ya que son las responsables de la esperanza del porvenir de cada una de ustedes mismas y, por supuesto, de nuestro país.
En cada una de nosotras tenemos el poder transformador. Este no es mas que el principio universal que nos permite continuar la creación con libertad, verdad, belleza y amor. Con esto las invito a ser innovadoras, que crean en ustedes mismos, que la lucha empieza y termina cuando ustedes así lo deseen, serán del tamaño que se permitan crecer, y que siempre fluya esos valores que aprendieron en casa que solo los padres podemos inculcar, y no olviden nunca, que dentro de todos sus proyectos involucren un amigo que nunca les fallará, nuestro amigo Dios, reposen en sus brazos y siempre pongas sus sueños en sus manos, habrán su corazón a él y todo vendrá en bien.
Me siento con mucho entusiasmo, alegría y sobre todo orgullo, porque la misión de todos los que laboramos en el Colegio Altamira se logró, y el aprendizaje obtenido por todos desde el portero hasta la directora es significativo en cada una de ustedes, y las abriga en todos los actos que tendrán de ahora en adelante tanto su formación académica, como su formación humana. Nuestro colegio quedo marcado de sus vivencias, dejan un gran tapiz imborrable sobre todo en el corazón de quienes las queremos.
Sus padres, tienen en su poder un gran diamante el cual deben seguir puliendo, con paciencia y dedicación, porque de la manera que sea ese trabajo, se mostrará la intensidad del brillo cuando ustedes actúen en cualquiera de las circunstancias que la vida les presente, ya que son protagonistas de la formación de cada una de ustedes. Me atrevo a decir que son alumnas extraordinarias, preparadas para todo, dispuestas a luchar en grande, y las felicito porun sueño logrado. Dios las bendiga.
Estas mismas palabras no solo quedaran acá, llegaran a mis alumnas, porque fueron las protagonistas de este post.