Recuerdo aquellos momentos cuando mi madre me decía que fuera a la bodega porque necesitaba algunas cosas para cocinar el almuerzo, me daba un billete en donde podía comprar de todo y hasta vuelto me quedaba.
Aquellos tiempos en donde podía salir a la calle sin ningún tipo de miedo. Podía caminar por mi hermosa Caracas a altas horas de la noche, sin aquel temor a que quizás me quitaran la vida.
Podía ir a un supermercado con mis padres y elegir cualquier tipo de harina para hacer arepas, escoger el mejor aceite y la cantidad que quisiera, llevar todo tipo de productos sin pensar en el "no me toca hoy porque no es mi cédula" o "¿será que me dejan llevar dos o más?.
Mi padre trabajaba y en un mes podía comprarnos ropa, calzado, repuestos para su camioneta, comida y aun así sobraba dinero.
Si alguien antes se enfermaba, podía ir tranquilamente a la farmacia y comprar su medicina, esto sin tener que pagar un alto precio y mucho menos irse a otro lugar en busca del mismo.
Si quería ir a comprar pan, simplemente iba a la panadería y sin hacer ningún tipo de cola me llevaba los que quisiera a un precio razonable. Lo más importante de todo esto, es que toda panadería a la que iba tenia dulces en cantidades, además de cualquier tipo de pan que pudiera existir.
El sueño de toda persona que era poder optar por un carro y casa era posible en mi hermosa Venezuela, ambas podían obtenerse con financiamiento, esfuerzo y mucha dedicación. Mas con el pasar del tiempo esto se volvió imposible.
Antes recuerdo que cualquier canal de televisión y emisoras de radio podían emitir su opinión en relación a la situación del país, pero jamás llegar a ver que cerraran cualquiera de esos medios solo por decir la verdad.
Veía como personas del exterior venían a Venezuela porque querían invertir, también aquellas que decían: "vamos a la Perla del Caribe", "vamos a sus hermosas playas", "conozcamos la hermosa Mérida", "quiero ir a la Gran Sabana" o simplemente escuchar "jamás me iré de mi país".
Isla de Margarita - La Perla del Caribe / Fuente
Mérida - Venezuela / Fuente
La Gran Sabana - Venezuela / Fuente
Lo que tenías era tuyo, si querías comprar casa y carro te pertenecían a ti y a nadie más. No por el hecho de tener muchas propiedades tenías que dárselas al gobierno.
Queridos amigos, todas estas cosas hermosas desaparecieron con el pasar del tiempo. Es triste ver que un enorme grupo de personas acabaron con un país tan rico en cuestión de pocos años. Arrebataron los sueños de millones de Venezolanos que solo querían seguir teniendo una buena calidad de vida.
Eramos uno de los países mas alegres y cualquier persona no dudaba en venir a Venezuela. Lamentablemente ya nadie viene no porque mi país no sea hermoso, sino porque la inseguridad no está matando, porque no estamos ni seguros dentro de nuestro mismo hogar.
Da mucha nostalgia recordar aquel país lleno de oportunidades, aquel país que ayudaba a los extranjeros y les permitía invertir en lo que fuera. Todo era hermoso y efectivamente como dicen por allí: "eramos felices y no lo sabíamos".
Verdaderamente la nostalgia invade mi ser cuando veo que una persona profesional debe dejar su país por irse a otro, esto para ver como le va sin saber que le depara otra frontera. Se me estremece el alma ver que una mujer u hombre estudió, pero el país en donde nació no puede darle las oportunidades que anhelaban.
Aquellos tiempos en donde todo era color de rosa y podías soñar simplemente, desapareció. Es triste aceptar que estamos en pocas palabras "sobreviviendo" y esperando que una gran bomba explote en cualquier momento.
Aquellos pocos que pudimos vivir esos buenos tiempos fuimos privilegiados, pero no podemos olvidarnos de que tarde o temprano se hará justicia y los causantes de todo esto pagarán.
Si deseas recordar algo que te cause nostalgia con respecto al tema que les acabo de plasmar, házmelo saber en los comentarios y estaré al tanto de responderte.
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