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5y
Yo no puedo resistirme a la carita de un niño que llega a la puerta de mi casa a pedir comida. Debe ser porque yo no tengo hijos. Una vez llegó un niño a mi casa y justo yo hacía comida para todos en la casa y le dije que se quedara a esperar. Cenó y se fue contento. No volvió más, pero me quedó la satisfacción de llenarle su corazón y barriguita, por un lado. Por el otro la incertidumbre de no saber que sería de su vida.
Me encantó leerte, @joalgusa.
RE: Lo que un acto de buena fe me enseño