Viaja, come y vive

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Desde pequeña mi padre siempre se ha encargado de hacerme amar el viajar. No hay sensación más emocionante que estar abordando un avión con rumbo hacia lo desconocido. Aunque, en auto, la sensación es bastante parecida ya que sientes cómo tu corazón da un vuelco, expectante a lo que está por venir.

Siempre he creído que vivir plenamente es el secreto de la felicidad y que (dentro de lo razonable) no debemos cohibirnos de experimentar. Abrir nuestras mentes hacia lo desconocido es lo principal. Prepararnos para conocer gente, aprender sobre las diferentes culturas, su historia, su gastronomía y su estilo de vida definitivamente enriquecen el alma. Se puede decir, que viajar le cambia a las personas la forma en la que ven la vida y aprenden a valorar lo que tienen. Viajar te enseña a ser agradecido y humilde. Y los recuerdos de lo vivido se quedan para siempre.

He pasado mis 22 años escuchando a mi padre decir "Lo único que nadie puede quitarte es lo vivido" y ¡Que tiene mucha razón el hombre!.

Quizás no lo llegué a entender de pequeña, porque viajar simplemente significaba pasar tiempo con mis padres. Pero ahora, romper con la rutina, es lo que más me gusta hacer. Estamos tan centrados en nuestras responsabilidades y ocupaciones, que dejamos de lado el tiempo para cada uno de nosotros.

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Viajar no significa únicamente el tachar lugares por conocer de una lista, viajar te conecta con el mundo. Vivir plenamente cada día, cada hora y cada minuto, aprender a apreciar la belleza que nos ofrece el mundo y disfrutar obviamente de la buena gastronomía, porque si. Es una parte muy importante que va incluida al viajar.

Al intentar cosas nuevas, a las que no estamos acostumbrados le damos esa rienda suelta a aquellos sentidos que, debido a la rutina, habíamos dejado de utilizar. Nos sentimos libres, nos re-descubrimos a nosotros mismos y entendemos que la vida no se trata de lo material, sino de las experiencias, momentos únicos y recuerdos que llevamos con nosotros al vivir plenamente.

Estoy tan de acuerdo con Thomas Gilovich, quien investigando sobre este tema comentó:

“No estoy diciendo que nunca se deba recompensar un par de semanas difíciles con un traje nuevo y una noche de fiesta, pero nuestros mayores inversiones deben ir hacia experiencias que crean recuerdos para toda la vida en lugar de un elemento que va a perder su factor “cool” dentro unos años”.

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Así que, viajen, coman y vivan plenamente.

Fotografías tomadas con una Cámara Nikon COOLPIX P500
Editadas en PhotoScape

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