Tus zonas grises son llamadas también zonas de “no-confort”: aquellas lecturas que te cuestan abordar. Puede ser un género literario específico o una temática. Hay quienes no leen poesía porque en palabras suyas “no la entienden” o los que rechazan el terror o los libros de fantasía porque no son su vibra. Cualquiera de lo que se trate, tú puedes escoger. Tal vez no necesites adentrarte en esas áreas incómodas ¡y eso está bien! Pero a lo que sí quieran, les invito a que sigan leyendo.
¿Cómo dar la cara a eso que evitas? ¿La respuesta está en ti, más en específico en tu cabeza. Hoy tu amigo el pantextual te ofrecerá dos tips breves pero efectivos para poder navegar con éxito en estas turbulentas aguas.
Tip 1: Engaña tu cerebro.
El arte de engañar al cerebro es una práctica efectiva, pues a veces, el mayor obstáculo para leer algo diferente es nuestra propia predisposición. Si sabes que vas a leer poesía y te dices "a mí la poesía me aburre", tu cerebro ya ha cerrado la puerta antes de empezar.
Mi consejo favorito es ir a ciegas. Haz el ejercicio de elegir un libro de ese género "prohibido" sin investigar nada. No leas la sinopsis, no busques reseñas, no mires quién lo escribió. Solo déjate guiar por la portada o por el azar en la biblioteca. Al quitarle las etiquetas y las expectativas previas, le quitas poder a tus prejuicios. Cuando empiezas a leer sin saber qué esperar, tu cerebro no puede activar sus mecanismos de defensa habituales. Simplemente, te encuentras frente a frente con la historia.
Tip 2: La regla de la primera página (o el "tanteo")
A veces nos sentimos culpables por no terminar un libro, o nos da miedo empezar algo nuevo por temor a "perder el tiempo". Olvida eso.
Aplica la regla de la primera página. Abre ese libro que te intimida, ese ensayo sobre física cuántica o esa novela histórica densa, y lee solo la primera página. ¿Te atrapó el tono? ¿Te genera curiosidad una frase? ¿Te gusta cómo suena la voz del autor? Si la respuesta es sí, sigue adelante. Si la respuesta es no, cierra el libro y déjalo ir sin remordimientos.
Tratar la lectura como un "tanteo" le quita presión al acto. No estás casándote con el libro; solo estás probando si hay química. Si el libro tiene esa chispa que te obliga a leer el segundo párrafo, entonces felicidades: acabas de expandir tus fronteras.
Y aún cuando puede que no termines el libro (puedes aburrirte a la mitad) ¡felicidades! No estás donde empezaste. Quizás para el otro corras distinta suerte.
¿Por qué molestarse?
Te preguntarás: si ya disfruto con lo que leo, ¿por qué forzarme a salir de ahí?
Porque las zonas grises tienen una capacidad única para expandir nuestra empatía y nuestra perspectiva. Leer algo que normalmente evitarías es como entrenar un músculo que tenías atrofiado. Quizás descubras que la ciencia ficción no es "fría", sino profundamente humana; o que los clásicos no son "aburridos", sino espejos atemporales de nosotros mismos.
La próxima vez que vayas a escoger un libro, no vayas directo a tu lista de pendientes. En vez de eso quédate un rato pensando en “los no pendientes” que sueles ignorar. Elige algo al azar, abre la primera página y, por un momento, deja que el misterio tome el control.
¿Cuál es ese género o tipo de lectura que te cuesta abordar? Cuéntamelo, quizás sea hora de que ambos nos perdamos un poco en nuestra propia zona gris y si este post te sirvió de algo, por favor, comenta y comparte, ayúdame a hacer crecer mi contenido como este.