Cuando decidimos hacer el viaje a Escocia empezamos a concretar los lugares que teníamos que visitar sí o sí, esos sitios que por alguna razón o por otra habíamos visto o escuchado y que eran los puntos sobre los que giraría la ruta durante esa semana en la tierra de los castillos.
Pues bien, a parte de todos esos lugares, entre los que estaban Edinburgo, Stirling, St. Andrews, la isla de Skye o Inverness, yo tenía entre ceja y ceja encontrar alguna de las vacas típicas de las Highlands, las vacas peludas tan típicas del país escocés y que, en nuestro caso, se hicieron de rogar... ya que no fue hasta casi el final del viaje cuando las encontramos.
Concretamente estas las vimos cuando visitamos Culloden, la pequeña localidad conocida por ser el sitio donde tuvo lugar la conocida batalla que supuso el final de los clanes escoceses y en la que la avanzadilla escocesa llegó a su fin. Una sangrienta batalla que siempre será parte de la historia del país y que hoy cuenta con un centro de interpretación que explica todo lo acontecido en dicho campo de batalla.