Hoy he pasado mucho tiempo con mi hija pequeña dando vueltas por el campo, sentado en la hierba y disfrutando de estos últimos rayos de sol que todavía pican.
Hemos estado, entre otras cosas, hablando de la suerte y, cuando nos hemos querido dar cuenta, estábamos buscando tréboles de cuatro hojas ahí donde nos habíamos sentado.
Después de un rato hemos desistido en el empeño hasta que ella me ha dicho, pues no ha habido suerte papá.
Curioso el tema de la suerte, difícil de explicar y, más aún, de entender.