Relato: Pesquisa

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Londres, Inglaterra. Julio de 1897.

El sargento George Raleigh se detuvo de sorpresa cuando vio al caballero de atavíos verde oliva sentado delante del superintendente Brown.

Rhisiart Bolton tenía un aspecto muy acabado, y eso que él era apenas dos años más grande que George. Sus manos, con las cuales sostenía su bastón, temblaban de forma incontrolable. Sus ojos azules, fijos en él, denotaban una especie de vacío. George se preguntó qué le había pasado a aquél hombre de carácter duro y enérgico, aspecto jovial y de mirada inteligente, aquél que no dudaría en lanzar una mirada de auténtico desprecio a todo aquél que no fuera de su mismo círculo social. ¿Acaso su aspecto actual fue producto del estrés de un matrimonio arreglado e infeliz que acabó en infidelidad por parte de él, de su esposa o de ambos?, ¿acaso se tiró al alcohol en algún momento?, ¿había estado consumiendo alguna droga en especial?

"Perdonen la interrupción. Volveré más tarde", dijo el sargento mientras cerraba la puerta.

"Raleigh", le llamó el superintendente. "Entre, por favor".

George quiso negarse, pero sintió que sería un irrespeto de su parte oponerse a las órdenes de quien fuera su mentor a lo largo de los 10 años que ha permanecido hasta el momento en las fuerzas del orden. Con reticencia, el joven entró al despacho y cerró la puerta tras de sí; sin embargo, prefirió permanecer ahí, casi a dos metros de distancia de Rhisiart.

El superintendente Brown, comprendiendo el comportamiento de Raleigh, añadió: "Lord Bolton ha venido aquí a prestar declaración sobre el asesinato de lady Hubbard. Debido a que llevas el caso, pedí que vinieras".

"Entiendo, señor. ¿Desea Su Excelencia un lugar más privado o prefiere contarlo todo, teniendo por testigo al superintendente Brown?"

Rhisiart le miró de reojo y le replicó: "Estoy sorprendido de que no te dirijas a mí como hermano".

"Su Excelencia, yo no mezclo el trabajo con los asuntos personales", replicó George con franqueza. "Ahora cuénteme: ¿dónde estaba la noche del 3 de julio en el momento del asesinato?"

Rhisiart suspiró.

"Estaba en casa de lady Valerie, una amiga de la familia. Me había invitado a una cena familiar con motivo de mi compromiso con su hermana, lady Catherine, en Gosford Park. Me retiré de la residencia a eso de las 10:15 y llegué a mi casa a las 11:00".

"¿Estaba lady Hubbard con ustedes?"

"Solo se quedó para la hora del té; tuvo que retirarse debido a que su hermana estaba muy enferma y era su turno de cuidarla".

"¿A qué hora se retiró ella?"

"A las 7:30, poco antes de la cena".

Sintiéndose satisfecho por las respuestas obtenidas, George terminó de apuntar todo cuanto había oído y le dijo a su hermano:

"Eso sería todo, Su Excelencia. Le agradecemos que haya venido a rendir su declaración".

"Era lo menos que puedo hacer por la infortunada lady Hubbard. Era una buena mujer".

George no dijo nada; se limitó a hacer un asentimiento de cabeza. Brown, por su parte, le dijo a lord Bolton que si estaría en Londres en lo que quedaba de la semana, por si necesitaban verificar sus coartadas. Rhisiart le dijo que él recién se había instalado en su casa durante el tiempo en que sirva como parlamentario, por lo que estaría sujeto a su disposición ante cualquier eventualidad. Levantándose de su asiento, se despidió de ambos hombres antes de marcharse.

Tras unos minutos incómodos, Brown miró a George con abierta honestidad y le dijo: "Parece que Rhisiart no esperaba verte aquí, mucho menos que lo trataras como lo haces con cualquier testigo".

"Entre nosotros nunca hubo entendimiento, señor".

"Eso he notado. Y sinceramente me alegro mucho de que le hayas aclarado que hay una delgada línea entre lo personal y lo profesional; eso significa mucho".

George sonrió y, con un leve asentimiento de cabeza, se retiró de la oficina de Brown.


Fuente de la imagen: Pexels

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