No recuerdo la hora que era, pero de pronto me encontré con que mi hamaca estaba encima de una cama; era la que tuve en los tiempos previos a la pandemia.
Mientras yo trataba de dormir, vi a mi abuela recostada en la cama. La desperté para ver si se encontraba bien, y me dijo algunas palabras ininteligibles, entre las cuales se destacaban las siguientes: “Ya sabes, con eso de ir a Hacienda y que nadie te ayude por aquí”.
Percibí en su voz una mezcla de temor y resignación; temor por lo que se vaya a encontrar en Hacienda, a donde la convocaron, y resignación por la situación en casa.
Me volví a acomodar en la hamaca, pensando en aquello. Cerré los ojos… Y cuando desperté, me encontré sola.
Había sido un sueño, reflejo de toda la situación que nos sorprendió a todos y que nos estamos movilizando para ver qué hacer respecto al tema de impuestos.
Cosas con las que la vida nos va sorprendiendo.
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