Como un lobo vas y vienes. Sin darte cuenta vas robando la mirada perdida de alguien que clama amor.
Aun así, sigues andando y presumiendo de aquel pelaje que te cubre,
mientras yo voy con el corazón desnudo, esperando que me adopte,
quienquiera que sea, tiene que tener luceros en sus ojos
para que con ellos alumbre, incluso mi habitual oscuridad o la de todos.
Puedo convertirme en lo que quieras,
pero quizá no esté preparada para aceptar a alguien transparente y sin máscaras,
con ojos apagados y un alma a punto de desbordar en tinieblas.
Igual su oscuridad se asemeja a la tuya, solo que algunos no conocen la luz
Mientras tú vas alumbrando como si en vez de corazón tuvieras unas estrellas.
Alúmbrame, pero por favor,
hazlo siempre, porque si me vas a dejar,
no quiero que te acerques.
Ninguna luz sirve si es intermitente.