La vio.
La cabeza le daba vueltas.
La había visto muchos días pero nunca le llamo la atención.
En pocos días ella se había hecho la más bonita del estanque.
En su cabeza de cisne y corazón de amante la vio brillante.
La única dama, la más elegante.
Todo a su alrededor se trasformaba en borroso.
Oscuro y frío y ella brillaba en esa oscuridad.
Abriendo esperanza a su corazón.
El Cisne perdió la vergüenza y delante de ella bailo.
La danza ancestral de los cisnes.
Donde supongo yo (yo no soy cisne jeje) decía:
Eres la alegría de mi corazón.
Mira que guapo soy.
Podre cuidarte y quererte.
Formaremos una familia.
La persigue por el estanque.
Hacen cosas de cisnes.
Ella un poco reacia.
No era chica fácil.
Pero llego el invierno.
Hacia frío y había nevado.
La dio comida como un caballero.
Llego la confianza.
El cariño.
El amor.
Y un día soleado de este frío invierno.
Así se les vio.