Voy a tratar con mucho cuidado de no entrar en un tono de "crisis de los 30's" durante este post. Pero no prometo nada.
Hace poco llegué a los 31, es una sensación agridulce. Por un lado, he tenido la fortuna de amasar cierta sabiduría ante la vida, la cual básicamente se resume en desaprender cosas, y de eso hablaré más adelante. Pero al mismo tiempo, uno pensaría estar más claro sobre el norte que lleva este camino, o al menos habría alguna seguridad de que lo que estás haciendo va a llevar a algún tipo de meta aleccionadora, un punto de paz, cierto Nirvana.
Y no ha sido así. Lo que me he dado cuenta es que la inseguridad sigue, solo que le damos menos energía a cosas que no deberían tenerla.
Desaprender es probablemente el verbo con más acción durante estos años. Empiezas a ver que muchas cosas inculcadas desde pequeño no pueden seguir teniendo el mismo peso moral durante tu presente, porque es de hecho, hasta dañino.
Una de las fundamentales es aquella de conseguir pareja. Pareciera banal, pero vaya que se nos programa desde chicos a conseguir alguna especie de compañero/a, al punto tal que es como si de eso dependiera el éxito de tu vida - combinado con el éxito laboral -. Y pues, en esa búsqueda, orgánica o forzada, son más los desatinos que los tesoros, los quiebres que las dichas. Eventualmente, si no tomas una decisión consciente de bajar de categoría tus expectativas en cuanto tener pareja - en definitiva-, lo más probable es que termines viviendo con cierta pesadez todo el tiempo.
fuente
(por favor alguien haga un meme con esta imagen)
Pero es posible, claro que lo es, y cuando ocurre es de hecho bastante liberador, no esperar nada. No quiero leerme pesimista, porque no se trata de aceptar que estarás solo/a para siempre. Es el simple hecho de aceptar el amor que te llega, teniendo en cuenta que nada es eterno. Si uno no es para siempre, ¿por qué el amor habría de serlo?. El verdadero amor es desapegado y a veces dura poco, pero la experiencia, con sus vaivenes, es irremplazable, dure lo que dure.
Y he aquí donde entra el dilema. ¿si ya no espero recibir nada, como hago para recibir a alguien nuevo/a?. ¿Para qué siquiera hacer el intento de salir, si podría nunca llegar a ser algo duradero?. Son cuestionamientos válidos, pero siento que hay una delgada línea entre no tener expectativas, y convertirte en un nihilista sin alma.
En mi experiencia personal, las pocas veces que he intentado salir con alguien últimamente, he tratado de aplicar algunas cosas:
Por lo demás, creo que ya entraría en cosas de autoayuda, se honesto/a, etc. Creo que vale la pena seguir saliendo, por más coraza y cinismo que nos provea la vida con el tiempo, y aunque la probabilidad es escasa, se puede conseguir aun ese sentimiento de amor colegial, de andar embobado/a con alguien, pero también es bueno ligarlo en combo con cabeza fría de vez en cuando.
Así que, sigamos saliendo. Nuestra especie literalmente depende de ello.