Se oía a lo lejos música ruidosa que destruía mis tímpanos y no podía concentrar mis pensamientos sobre cómo destruir a todos. Cada paso hacia que el ruido sea más intenso y es cuando empecé a darme cuenta que mi mente jugaba conmigo escuchaba voces, gritos, y llantos. ¿Podría ser? Al fin había sucedió, toqué fondo. Estaba completamente loco.
No era de día, no era de noche. No sabía distinguir mis miedos, que juntos destruían mi mente. Quiero ser yo, quiero despertar siendo yo. De pronto logré ver que no avanzaba más puesto que estaba parado allí sin poder mover ni una extremidad.