La noche se siente tan solitaria,
necesita algo de compañía
todos huyen, le temen,
no pueden escuchar su dulce y mortal melodía.
Oh cariño mío ¿dónde estás?,
sácame de esté eterno tomento,
del que no me puedo olvidar.
Las noches sin ti, se han vuelto más frías,
ya no suelo sentir mi cuerpo,
y las copas se han quedado vacías,
el vino tinto se lo ha llevado,
y en su lugar un corazón roto ha dejado,
por su ausencia está afligido,
triste y melancólico, se ha quedado cohíbido.
Oh cariño mío, ¿dónde estás?,
que yo no te olvido,
te espero, te extraño, te quiero conmigo.
Escribiré para ti,
para nadie más,
la dueña de mi ilusión,
de mis pesares, mis penas y mis males.
Dulce alusión de su recuerdo tan hermoso,
pero igualmente de doloroso,
lleno de amor y de pasión,
sin embargo, me causas un calvario amada mía,
cada que tu recuerdo me llega al corazón.
Escribiré estos versos al abismo que tanto me ha costado dejar,
a la oscuridad que se funde en él, donde sólo te tienes a ti, donde él mira a través de ti,
porque sé que allí irán a parar, porque sé que estos versos tus labios jamás van a rosar.