Hay una calle larga
por donde corre el ocaso
me llama
con una dulce voz
de golondrina
y gaviotas van sobre su azul
Yo
el río
este otro lado
suspiro
Viene la brisa
desde aquel muelle
donde salen esos barcos
y recorren la calle larga
abraza sus edificios
se cuela en sus transversales
apreta el nuedo en la graganta
invade las casas
tomando la ciudad
Toma
todo
y cada
uno
de los rincones
de este pueblo
casi muerto
Tiemblo
como flor
en el beso
tremulante
del rocio