‘’No era más que poesía pura para mí.
Quién dijera lo contrario tendría que leerme entre páginas.
Rimas para entender mi ardor,
Intensidad sentimental hacia él.
Capricho; creí que sería un capricho.
Al final del día lo miré con ojos de liebre entumecida
Por tal miedo a fallar de nuevo.
Distanciados fuimos pero no seremos.
Nuestro amor va más allá del dulce sosiego e incluso del apego.
Nunca fuimos distintos pero tampoco como el resto.
Sin embargo, cuando caiga la noche seremos uno mismo.
Tu pecho junto a mi pecho, tu sexo junto a mi sexo.
Y aquella mirada ya no tan tímida, ya todo no tan tenso’’.
(Eva. K. Blanco Rangel, 20 de Noviembre de 2016).