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Él no te amó

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Él no te amó. Solo con tus sentimientos jugó;

Ayer te hizo suspirar, Hoy te hace llorar.

Fuiste una linda flor que a su paso halló, la cortó, la acarició y la cuidó;

Hoy, marchita e inapreciable, por otra te sustituyó condenándote al olvido, la espalda te dio.

Las mil sonrisas que te provocó, hoy se disiparon, se esparcieron con el viento y el paraíso que te ofreció, en infierno se convirtió.

Aquellos besos impregnados en tu almohada, soñándote con él, hoy se borraron con tus lágrimas.

Tu vida fue una linda primavera, gracias al amor. Cantabas bajo la regadera, te reías de mil y una cosas sin chiste; tus suspiros se podían notar a metros de distancia.

Pero eso quedó en el ayer; un pasado sepultado día a día, con toneladas de segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y años; el reloj sigue marcando las horas y el calendario los días, recordándote que tu historia con él ya terminó.

Escuchabas su nombre y reías, hoy escuchas su nombre y lloras. La flor que te regaló se marchitó, junto con tu deseo de vivir.

Despertabas suspirando y cantando, hoy no quieres dejar la cama, porque se tornaron amargas tus mañanas.

Estás tocando fondo, tu dolor no puedes soportar más. Cierta tarde saliste de casa con tu mejor vestido, y regresaste llorando. Tu cielo azul se volvió nublado. Ya no abres la boca para sonreír, tampoco lo haces para comer.

¿Que todos los hombres son iguales?

Tal vez no, pero sí la mayoría.

Son cuales coleccionistas de flores en los jardines. Encuentran una flor más hermosa, y la sustituyen inmediatamente.

¿Qué es lo que buscan en una mujer?

Son muchas cosas, como la aceptación, el cariño, el deseo de ser el más popular, pero sobre todo, sexo.

Un "te amo" y un "me gustas", de una mujer a un hombre, con sus excepciones, claro está, son signos de victoria para consumar el placer en la cama.

Él no te amó. Pero valórate a ti misma, date a querer. No puedo decirte que ceses el llanto, que antes fue canto, pero sí puedo decirte que te levantes, aunque siga sangrando tu herida, cuales torrentes incesantes.

Si te zambulles en el triste, condenándote a la infelicidad, la dicha que por ti espera, se dará la vuelta y se marchará.

Él no te amó, solo te lastimó, cual daga hiriente en cuerpo agonizante. Mujer, no llores por él, pues tu dolor alimenta su ego.