Esta intervención no es aplicada únicamente por psicólogos y profesionales de la salud. De hecho, las familias, policías, maestros, enfermeras y trabajadores sociales deben contar con los recursos básicos para atender a una persona en medio de una situación de crisis para ayudarla a restablecer el equilibrio. Esta intervención busca brindar contención inmediata, reducir la mortalidad, promover la expresión de las emociones y afectos y enlazar al individuo con recursos profesionales, como psicoterapeutas, médicos, etc. Todo esto, a través de los principios básicos de: Permitir la libre expresión, escuchar empáticamente, trasmitir aceptación, generar confianza y proporcionar información.
Ahora bien, los pasos o etapas de los primeros auxilios psicológicos son los siguientes:
Contacto Psicológico: Implica presentarse a uno mismo, pedir permiso para hablar con la persona afectada, explicar que se está allí para ofrecer ayuda e invitar a la persona a que se siente y a que hable sobre lo sucedido (los hechos) y sus reacciones (sentimientos y actitudes). En este momento se debe tener una actitud respetuosa y empática.
Análisis de las dimensiones del problema: Se enfoca en los posibles riesgos para la persona y en soluciones inmediatas. La idea es obtener información sobre las necesidades y preocupaciones actuales de la persona afectada, pero sin presionarla ni solicitarle información que pueda generarle más angustia.
Sondear posibles soluciones: Acompañar a la persona a generar posibles soluciones y los obstáculos para la ejecución de estas. La idea es atender las necesidades e inquietudes de la persona afectada, por ejemplo, llamar a un familiar, realizar algún papeleo, o a fijar una cita con un servicio (médico, psicológico, etc.)
Iniciar el plan de acción: Implica a ayudar a la persona a ejecutar las acciones previstas en el punto anterior, ofreciendo un apoyo facilitador o directivo de acuerdo a las circunstancias.
Verificar el progreso: Implica dar seguimiento al caso, para evaluar si se cumplieron con los objetivos de los primeros auxilios psicológicos y si la persona está retomando su vida con normalidad.
En medio de una situación estresante o traumática, las reacciones de los individuos son diversas y van desde quedarse inmóvil, llorar desconsoladamente o actuar de forma violenta. Además, es normal que las víctimas sientan frustración, tristeza, impotencia, rabia, dolor, incluso malestar físico.
Como ven, todos podemos ayudar a otra persona que esté pasando por un momento difícil y aunque no sepamos mucho de técnicas psicológicas, mientras seamos respetuosos y estemos genuinamente interesados por ayudar ya habremos hecho bastante por la víctima.