Ella le habló dulcemente, miró a su hijo y le dijo:
¡Recuerda todo a su tiempo!
Para llegar feliz a donde debes ir, debes disfrutar el viaje, mirar los pasajes que se te van presentando en el camino, respirar los aires de las diferentes ciudades, debes aprender de nuevos sabores y mirar las sonrisas que te van mostrando.
El simplemente la escuchaba, pero asintió al preguntar ¿Acaso no es bueno acelerar el paso?
Ella nuevamente le respondía: es innecesario competir con el tiempo, al final las olas siempre regresan a la orilla, mientras los ciclos se cumplen camina despacio, esto no quiere decir que te detengas, simplemente disfruta del cielo, del sonido del mar y admira el vuelo de las aves.
Cada día comienza con un afán distinto, no debemos desesperarnos, porque para aprender es necesario que nos concentremos en los detalles.
¡Ve despacio hijo mío!
Aprende a disfrutar las pequeñas cosas, deléitate en la lectura, mira el arte que nos regala la vida, disfrútalos abrazos por más tiempo, brinda más sonrisas, que tu presencia se note con la alegría, y así donde estés aunque el tiempo sea breve, dejarás en tus huellas esperanzas.
Alguna vez corrí, en el camino quedé cansada, pensaba que lo podía todo y me equivoqué, luego descubrí que era experiencias y más nada, no llore, pero sé muy bien que si hubiese hecho las cosas con calma, hoy sería una historia distinta. No me arrepiento porque aprendí, y hoy te puedo decir que al tiempo debemos tomarlo con calma.
¡Escúchame hijo mío! Vive de forma calmada, haz que sólo en los sueños corra el tiempo y en tu vida vive cada paso de forma aferrada. Sigue contando las sonrisas, sigue disfrutando cada mañana.
Sí, madre… ¡Todo en el tiempo indicado!
❤
Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.