Muchas veces nos arrepentirnos, nos quedamos pensativa por dejar pasar momentos, la vida siempre hay que celebrarla, siempre hay que hacer una fiesta, es lo más importante que debemos recordar porque estamos para disfrutar la felicidad.
Dejar pasar oportunidades es así como decía mi abuelita, es como dejar caer las hojas que nunca vuelven al árbol por más que este se bate en el intento por sostenerla frente a brisa, también se parece a querer retroceder a los días que se van, los que quedan guardados por no haberlos aprovechado más, ellos jamás regresan para vivirlos otra vez igual.
Tienen tanta razón los pensadores y filósofos al aconsejarnos que no se pueda dejar para otro día lo pendiente, ni para mañana, o para después lo que definitivamente podemos hacer en el instante, al tiempo exacto en el que vivimos. Tienen razón los románticos al decirnos que amemos, que riamos y que disfrutemos cuando se nos presenta la oportunidad.
Tal como en este presente, la vida nos golpea con sucesos desconcertantes, hoy por ejemplo, pocos fueron los que pensaron que podíamos estar alejados de los que amamos, pero incluso ahora, en este entonces, podemos decidir si dejarnos hundir por la tristeza o luchar por salir, por animarnos y aprender de la experiencia de conocernos día a día, la experiencia de mantener la esperanza y la voluntad ante todo, ante nada.
Cuando la vida nos pone a prueba debemos recordar disfrutar de cada mañana, de cada plática, de cada sueño en la cama, cuando la vida nos lleva en una tormenta, luego de ella, siempre se presenta la oportunidad de la calma, por eso no debemos dudar de nosotros mismos, de nuestra fuerza, de nuestro cuerpo e inteligencia del alma para esperar, para crear un mejor mañana.
"El encuentro de dos eternidades, el pasado y el futuro… es precisamente el presente."
Henry David Thoreau.
Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.