Nos aferramos a la idea de que todo debe ser perfecto, pero a veces debemos dejar que las cosas se rompan aunque no entendamos y queremos mantenernos apegados a lo que fue, lo cierto es que más importante es mantener la paz.
Debemos dejar que las personas que quieran enojarse lo hagan, que bien el que quiera criticar critique, da igual porque la actitud de los demás no debe robarnos la tranquilidad, y no podemos pretender controlar la actitud de los terceros.
Dejar que las cosas se rompan no significa que se destruyan totalmente, pero a veces es sabia la filosofía de ser flexible.
Nuestra mente puede ser inquieta, nuestros deseos y el ego pueden incluso castigar, pero la fe debe ser nuestro refugio y lo importante es mantener la paz.
Dejar que las cosas se rompan es saber que existen designios destinados a ser, es tener presente que las oportunidades va y viene por tanto no importa hacerlo muchas veces lo importante es hacerlo hasta lograrlo.
Nada que implique demasiado esfuerzo es ideal, esto aplica también en las relaciones, cuándo simplemente no se puede es el momento de dejar que se rompa, esto nos hará más maduros, Y de alguna forma sabremos apreciar un poco más lo que tenemos.
Esas relaciones que no valoran estar cerca, qué no hacen nada por encontrarse, es mejor dejarlas romper, esto nos permitirá tener paz, al final lo ideal es liberarse para estar preparado para lo que viene a continuación.
Romper ataduras, romper obligaciones, romper malos pensamientos nos permitirá dejar de contener cosas negativas, y evolucionamos en un proceso de aprendizaje para una vida en dónde vendrá lo agradable, lo que sí es duradero y aquello que sí valora nuestra presencia.
Dejar que las cosas se rompan es aprender que todo tiene un momento, y en el cosmos infinito de Dios todo tiene su tiempo.❤
Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.