Y hoy me encuentro el altamar, veo las olas y con el reflejo surca en mi imaginación el deseo proyectado de estar contigo en un bote a solas, que nos mesan las olas y nos acurruque el viento perfumado de sal, me veo sin necesitar drogas, solo mirandote la piel, tocarla y embriagar mi tacto. Mareado miro tus labios que brillan en contraste del mar, tomo tu tierno rostro por tu mentón y recubro delicadamente mis labios sobre los tuyos, ahora mi mente vaga en altamar como yo. La droga de tus labios se apodera de mi y tu tacto invadiendo el mío endulzan la experiencia. En tierra de nadie, amarrados a las nubes de cianura que exhalas en tus jadeos que trago en mis suspiros. Navegando en nuestras sensaciones descubrimos nuevos nervios, pero avariciosos los abandonmos en busca de otros; mi tesoro en tu rubor navegando mas adentro, más turbio, con mejores brisas y con la fuerza de mi deseo por tus gratas sensaciones. Tú sonrisa entre cada beso alumbrado por el reflejo del sol en el agua es mi combustible y se proyecta en una sombra tenue y un beso agresivo; como el mar y sus olas.