Quiero hablar del recuerdo.
me parece una forma sutil de viajar en el tiempo.
ahora mismo puedo adentrarme en aquel día en el que, cuando niño, solía acostarme en lugares poco comunes.
Me gustaba por ejemplo, esa zona particular de la casa; en frente de la ventana de mi cuarto. Allí me recostaba en la pared, y me quedaba un buen rato mirando el campo. Me gustaba esa parte de la casa, porque cuando el sol era puntiagudo, se proyectaba una larga sombra rectangular, recuerdo el olor de la tierra, el vapor del sol a ras del monte, incluso, puedo recordar con exactitud, el frio de la sombra que proyectaba la casa. a veces llegaba rancés (mi perro) y se echaba a mi lado jugueteando con su cola. yo me acostaba a su lado para contemplar todo con más detalle. toda la tarde me la pasé con la mejilla en la tierra, y muchas veces me quedé dormido soñando las cosas que se sueñan. y si me adentro a esos sueños, rompería las barreras del tiempo. no basta con abrir los ojos, y volver a esta habitación sin ventanas, a este silencio de ruidos.