Beso de princesa, era el nuevo bar en que se encontraban, uno mucho más grande, amplio y limpio que el anterior; habían pocas mesas ocupadas con personas bebiendo y comiendo mientras disfrutaban de la música en vivo, una banda tocando del piano, el laúd, la flauta, el violín y el acordeón; una chica rubia cantaba con una voz clara como el sonido de una campana de cristal; sin embargo era una lástima que su rostro estuviera tapado a medias con una máscara. Kashimir y melia habían consumido tres vasos de cidra y un delicioso asado. El nombre del sujeto que los había invitado era Pierce Veidt, de mediana edad, algo rechoncho, con una calva incipiente, ojos azules y bastante carisma y cortesía al hablar.
—Espero todo esté siendo de su agrado—dijo este.
—Tienen una excelente cidra, señor Veidt—contestó Kashimir.—No soy un entusiasta del alcohol pero no me resisto ni a la cidra ni al vino; negarse a cualquiera de ellos es falta de educación—Pierce dibujo una enorme sonrisa en sus labios.
—En las antiguas costumbres del norte, era peor rechazar una invitación de una copa de vino que lanzarle cumplidos a la esposa de algún norteño—dijo bromeando, Kashimir sonrió y asintió con la cabeza. —¿Y qué hay de usted, señorita Melia? Está bastante callada; si es por timidez, sólo debo decirle que una mujer tan hermosa como usted debería dejarme callado a mí, no a la inversa—Melia miraba hacia la dirección de un sujeto oriental con una cola de caballo y vestido de negro y vinotinto, sin embargo escuchaba toda la conversación.
—No es nada señor Veidt; agradezco su amabilidad y sus buenos modales. Es sólo que estaba mirando a aquel sujeto, parece interesante.
—¡Ah, ese es Xing Fweng!—Indicó Pierce. —Es un cliente habitual. También un gran muchacho—había orgullo en su voz.
—Entonces, señor Veidt—interrumpió Kashimir luego de aclararse la garganta de forma teatral. —¿Sabe algo relacionado al asesinato de Alex Silva?
—Sí… Por eso están aquí—se puso serio. Los músicos habían dejado de tocar y estaban siendo ovacionado por las pocas personas presentes. —Se decía mucho de Silva; es un hombre del que se pueden decir miles de cosas equivocadas, es correcto, pero era innegable que tenía algunas poderosas conexiones—Kashimir asintió escuchando las palabras de Veidt; Melia tenía sus ojos puestos en él también—Creo que tenía mucho que ver con las personas del palacio y de la oficina del gobierno; verán, estoy encargado Kiryuu, una empresa automotriz, y de vez en cuando acudo a una que otra reunión con los poderosos, y en más de una ocasión vi a Alex junto al inútil y títere rey y otros de sus hombres.
—¡Oh!—Soltó Kashimir nuevamente en forma teatral aunque con falta de emoción—Con razón su rostro se me hacía conocido.
—¿Y eso qué tendría que ver con su muerte?—Interrumpió Melia.
—Vale, vale, es sencillo, señorita Melia—se decía que Silva estaba metido en negocios turbios en la parte rica de la ciudad, traficaba algo… Pero no sé todos los detalles…
—Supongo que no no los quiere decir—Kashimir llenó su vaso con más sidra y bebió.
—¿Por qué lo dice?—Preguntó Pierce Veidt seriamente.
—Por su amigo. Xing Fweng—señaló al hombre solitario en una esquina del bar este lo miró y se levantó caminado en dirección hacia ellos—él es miembro de de la banda del Loto. Yo tampoco quiero contarle a usted los detalles de cómo lo sé—Veidt cambió su semblante a una sonrisa abierta. Melia sentía algo de nerviosismo mientras aquel hombre se acercaba, era más alto y se veía más fuerte entre más cercaba estaba, y enseñaba cicatrices debajo de su cuello; sus dos ojos eran negros abismos que disparaban una señal de peligro y de muerte que contrastaban con lo delicado de todo su rostro.
—Buenas noches señor Veidt—dijo Xing Fweng y luego saludó a Kashimir y a Melia educadamente. Veidt lo invitó a tomar asiento.
—Entonces tengo frente a mí a dos señores de las espinas, es todo un placer conocerlos—dijo Fweng. —La verdad es que esperaba que alguno tarde o temprano apareciera. Lamento mucho lo de su líder anterior—Melia estaba asombrada mientras Kashimir podía disimular sea lo que fuera que pasara por su cabeza.
—¡Qué mal! ¡Nos han pillado—soltó Kashimir en tono bromista; dentro de él había mucha inquietud; miraba a su al rededor intentando contar los enemigos pero había muy poca gente, sin embargo, los músicos habían tenido sus caras parcialmente tapadas; supo entonces que los músicos eran parte de la emboscada. No podían huir.
—¿Entonces ese era su plan?—Preguntó Melia.
—Sí que lo era—dijo Kashimir—Pero ya estamos aquí, no nos interesa saber lo que planearon. Ahora, señor Fweng, ¿sabe usted algo de las circunstancias de la muerte de Silva? Su buen amito Veidt nos habló del tráfico de algo pero parece no conocer detalles—Veidt soltó una risotada.
—Sí, les diré todo. Pero parece ser usted alguien muy interesante—Fweng miraba a a Kashimir con intriga. —Me gustaría conocerlo, es una lástima que no tenga un tablero de ajedrez ni de damas conmigo, una partida nos permitiría conocernos mejor; aunque no soy muy bueno en ninguno—puso sus manos sobre la mesa. Melia estaba cada vez más nerviosa.
—Supongo que tiene en mente algo mejor—dijo Kashimir seriamente.
—Sí, por supuesto—abrió su chaqueta y de sus bolsillos sacó una caja plateada la cual abrió; dentro había dos cuchillos de uso militar bien afilados; sus hojas eran hermosas y tenían grabados sólo logrados por la forja de un maestro artesano. —Quiero jugar contra usted en La cruz del cuchillo, si gana le diré más de su amigo Alex; si pierde se van; la cena y las bebidas corren por cuenta del señor Veidt.
—Me parece bien—dijo Kashimir.
—Antes de comenzara, me indicaría cuántos vasos de sidra ha bebido.
—He bebido diez—respondió Kashimir. Fweng lo miró complacido.
—Me beberé diez también antes de empezar.
La cruz del cuchillo, es un duelo con cuchillo entre dos personas. Por regla general no se vale matar al contrincante, aunque a veces sucede lo contrario. Gana el primero en dibujar una cruz en el cualquier parte del torso del contrincante.
Apartaron unas mesas para abrir más espacio. Melia estaba de pie, los nervios no la dejaban tomar asiento; Veidt en cambio estaba sentado brindando, pidiéndole caballerosamente a Melia que tomara asiento. Kashimir le dijo que por favor lo hiciera. Ambos sostenían uno de los cuchillos de la caja. Kashimir sentía el peso y el filo de la hoja. Alabó los gustos de Xing Fweng.
—Usted es bastante peculiar—dijo Fweng.
—¿Por qué? Los modales hacen al hombre—dijo. Ambos entraron en posición de ataque amenazando al otro, leyendo sus movimientos antes de asestar el primer golpe. Fweng atacó por la derecha siendo detenido por la mano desnuda de Kashimir; su golpe era poderoso y firme; Kashimir contratacó y fue repelido de la misma manera. Fweng volvió a tomar la delantera en el ataque y esta vez era mucho más rápido; era veloz como una serpiente y letal como su mordedura; Kashimir desvió el ataque con el filo de su cuchillo y chispas comenzaron a brotar de ambos; a continuación, retrocedieron para recuperarse y esta vez Kashimir tomó la delantera en los ataques siendo repelido fácilmente por Fweng, hasta que Kashimir vio una apertura y acercó el borde del cuchillo casi lo suficiente para poder hacer el primer corte pero fue repelido de un golpe con el mango del cuchillo de su contrincante en el lado izquierdo de su cara. Xing Fweng volvió al ataque asestando golpes rápidos que eran repelidos por Kashimir quien estaba sudando; ni los golpes ni la velocidad de ninguno se veían afectados por el alcohol; Xing Fweng soltó una sonrisa y ahora dedicada un grito o una exaltación a cada ataque; desde el flanco izquierdo de Kashimir vio una apertura y cortó de izquierda a derecha desde el pezón izquierdo hasta por la parte superior del derecho. La herida le ardían y sentía cómo la sangre emanaba y caía desde su pecho hasta su abdomen. Xing Fweng tomó una posición un poco más abierta. Kashimir supo que no podría ganarle y que sólo tenia una opción. Fweng atacó con más fuerza y velocidad, parecía un animal excitado al ver por primera vez gotear la sangre de su presa; Kashimir repelió sus ataques y soltó el cuchillo el cual hizo un ruido estrepitoso al tocar el suelo; Kashimir aprovechó e hizo una finta tomando a su contrincante del brazo, desarmándolo y cogiéndolo ahora por detrás lo amenazó con el cuchillo en el cuello. Lo bajó y dibujo una cruz en la parte superior del pezón derecho de Fweng.
—Creo que he ganado—comentó Kashimir soltando a su oponente el cual estaba sorprendido y empapado en sudor. Se dio la vuelta mirando a Kashimir mientras se tocaba la herida en el pecho.
—No me equivoqué al decir que usted es en efecto bastante interesante. Soy un tipo al cual le gusta tener la razón. Usted ha vencido. Cumpliré con mi palabra—Kashimir se mostraba cansado, la herida había sido un poco más profunda, y junto al alcohol y la adrenalina sus fuerzas estaban casi agotadas.
—¿Y ha aprendido algo?—Preguntó y justo en ese momento Melia lo ayudó a apoyarse.
—Sí, he aprendido que usted es alguien que sabe tomar las oportunidades en el terreno de la guerra, y eso es justamente algo que admiro. También he aprendido que está ciego del lado izquierdo; por eso su defensa y sus reflejos eran más débiles.
—Sí, mi ojo ha comenzado a fallar. Estas tecnologías tienen su fecha de vencimiento.
—Puedo recomendarle una mejor marca.
—Con gusto.
Veidt llamó a unas enfermeras que salieron de unas de las puertas y atendieron las heridas de Kashimir.
Xing Fwen cumplió su palabra y dijo: «Estamos seguros de que Alex Silva fue asesinado por uno de sus poderosos amigos en el gobierno, sin embargo, esta hipótesis no quita que el asesino pudiera ser otra persona, no obstante, el motivo es el mismo: en lo que va de este año se han comenzado a traficar a seres feericos en el mercado negro de Locrian. Los clientes son por supuesto las personas poderosas de la ciudad que no saben con qué fuerzas se están metiendo. Con gusto les daremos algunos nombres de los clientes junto al tipo de ser que han comprando. Como podrán observar son todos seres menores. Pero no quita que paulatinamente aparezcan seres superiores. Teorizamos que la ruta de comercio viene desde la ciudad capital. Ya saben que el gobierno de Samour se ha estado metiendo de lleno con el misticismo y podrían invocar fuerzas que pudieran amenazar con causar el fin del mundo».
Después de un rato Kashimir se hubo puesto de pie en dirección hacia la salida.
—De verdad que me ha gustado su técnica—dijo Xing Fweng.
—Oh, es que ya sabe, me convenía muchísimo ganar.
—Sí. La verdad que habría sido una lástima tener que enviarlo a usted en partes como invitación para ver si algún otro de sus colegas se aparecía para llegar a este resultado; de nuevo felicito que con la primera vez haya bastado.
—Vaya, qué mal, con lo que me gusta estar "completo"—Kashimir tocó su cicatriz, había pasado el dolor y el ardor.
—Lo acompaña a usted una mujer muy joven pero sobre todo hermosa—dijo mirando fijamente a Melia quien le dio una sonrisa falsa. —Me encantan las flores, pero no me gusta arrancarle los pétalos, menos mal no es el caso.
—Gracias por su amabilidad pero ya debemos retirarnos—dijo Melia y salieron por la puerta a esperar un taxi; la noche era fría y la ciudad fría y peligrosa. —¿Estás bien?—Melia preguntó.
—Estamos bien—contestó.
—Parece que hemos obtenido información muy valiosa.
—Hemos caído en una trampa y hemos salido con vida; ahora nos están obligando a hacer su trabajo por ellos—el tono de su voz demostraba muchísimo enojo. Melia detuvo un taxi y dio la dirección hacia un hotel al otro lado del puente.
Al llegar, Kashimir llamó a Landert y le contó todo.