Mírame aquí de nuevo emocionado
por ver la sombra de tu cuerpo
que proyecta la mirada que la luna,
que en su indiscreto intento por sacarte una sonrisa,
no ha dado que una.
Mírame aquí de nuevo y en el silencio,
pasa de lado sin voltear a verme,
porque te juro que si me tocas con tu sombra,
no voy a detenerme...
Mejor prefiero quedarme entre las sombras
a contemplar tu rostro iluminado,
aunque parezca que vivo de las sobras
cómo un enamorado.