Mira al sol como las grandes, flor silvestre,
apenas viene las aguas de mayo
y el amarillo de tus pétalos
adorna los montes abandonados.
Alegre llenas los prados,
mientras bebe tan solo el rocío
tu cáliz dorado
y la bruma bondadosa besa
tus raíces al ras del suelo.
No mires con recelo
a los girasoles que han sido sembrados
si igual de bellas tus flores
elegantemente saludan al sol del verano.