A unas cuantas horas de que empiece el partido de la selección mexicana fuimos a visitar una empresa en busca de trabajo, afuera el calor estaba insoportable, cerca de los cuarenta grados. Adentro, como a unos seis grados, el choque térmico era lo me esperaba, sin embargo no pasó nada, solo una sed intensa y bastante sueño.
Ya de regreso a la ciudad de Monterrey, me quedé dormido y de pronto me despierto en medio carretera con frondosos árboles por ambos lados. Aún el partido no ha empezado y yo ya me siento ebrio.
Dentro de tres horas estaremos de fiesta.
Espero.
Redacción y dibujo