Traje sol a tus noches para que alumbrara tu oscuridad, endulcé el mar de tus lágrimas para que no quemaran tu rostro al rodar, convoqué a las nubes para que formaran un aguacero de ilusiones a tu desierto de esperanza ya perdido.
Te hice el ideal del amor que surge de entre el abismo y el límite de lo imposible, te hice arriesgarte aún en la distancia, a creer, te di el valor porque de mi vida eras lo mejor.
Ninguno de los dos fuimos indiferentes ni insuficientes, solo faltaba luchar y recuperar lo que un día nos unió, nadie dijo que sería para siempre, pero tratar de hacerlo bello y duradero era lo ideal, tú me atropellabas a besos mientras me dormía en tu pecho y sentía esa seguridad de que nadie ni nada podría separar o romper ese lazo tan apretado.
Te hiciste eso que no se puede negar, a lo que no estaba dispuesta a renunciar, no veías que nos perdíamos y no supiste detenerme, siento compasión del recuerdo porque a él, a él le ganó el olvido y te alejaste tanto que al regresar ya no había un nosotros, solo existía la angustia y el dolor de no darte cuenta que te amé con locura.