Así se vivió nuestro concierto con la Orquesta Alma Llanera, un espacio donde cada sección de instrumentos y cada ensayo previo cobraron vida sobre la tarima. El repertorio sonó impecable, fruto de las horas de trabajo, la disciplina y las correcciones de nuestros profesores en cada ensayo.
Fue genial compartir este momento frente al público junto a mis compañeros, coordinando cada entrada tras bambalinas y viviendo la adrenalina del directo. Esos momentos de camaradería antes de salir a escena y la energía al tocar hacen que todo el esfuerzo valga la pena.