Hoy quiero compartir con ustedes un resumen de lo que fue una de las mejores experiencias del año: el Campamento Nacional de Exploradores del Rey Venezuela 2026. Fueron días llenos de aventura, disciplina, trabajo en equipo y, sobre todo, una profunda bendición espiritual.
Desde el momento en que llegamos y levantamos nuestras carpas, se podía sentir un ambiente único. Acampar bajo el cielo abierto, compartir alrededor de la fogata y convivir con hermanos de distintas partes del país es algo que siempre nos renueva la energía y nos deja aprendizajes para toda la vida.
Uno de los momentos más emocionantes y esperados del campamento fue el área de las competencias. Este año nos preparamos con mucho esfuerzo para dar lo mejor de nosotros en la competencia de Biblia.
Demostrar nuestro conocimiento de la Palabra de Dios no solo fue un reto académico y mental, sino un ejercicio de disciplina constante. Competir junto a otros destacamentos nos motivó a seguir escudriñando las Escrituras y a mantener la mente alineada con sus enseñanzas. ¡Fue una experiencia enriquecedora donde todos salimos victoriosos en aprendizaje!
Más allá de las pruebas físicas, las cabuyerías, las marchas y la convivencia, lo verdaderamente transformador de este campamento fue cada servicio, las fogatas nocturnas y cada matutina.
Tener la oportunidad de apartarnos del ruido cotidiano para buscar y sentir la Presencia de Dios en medio de la naturaleza hizo que cada esfuerzo valiera la pena. Fueron tiempos de ministración, oración, renovación de fuerzas y alta espiritualidad