Hoy tocó un plan sencillo pero necesario con mi hermana. Teníamos días queriendo coincidir para compartir un rato a solas, y por fin se nos dio.
Nuestra primera parada fue en la iglesia. Hacía falta tomarse esa pausa para reflexionar, dar gracias por la semana y llenar el alma de paz. Es lindo tener esos momentos de fe y tranquilidad juntas.
De ahí nos dio hambre y fuimos directo a comer pizza. Estaba riquísima, y mientras comíamos nos pusimos al día con todo.
La verdad es que la pasamos súper bien; a veces los mejores planes son así, sencillos y sin darles tanta vuelta.