Vivo moribundo entre recuerdos y tormentos, entre palabras vacías y poemas muertos, de hoja en hoja, de texto en texto, buscando palabras que describan esto.
Me inquieta el silencio que sembraste en mi pecho, el sonido sibilante de tu profundo eco, envuelto de memorias y tus dulces besos deshojo margaritas en mi robusto lecho, impregnaste las sabanas con tu olor, almendras y miel, que exquisita vos… tu cintura se mueve al ritmo del vaivén, juegas con mis sentidos, uno y todos a la vez, si para tocar tus labios mortal he de ser derramaría mi sangre por volverte a ver, es que sos la naturaleza encarnada, afrodita en persona, mi princesa idealizada, raíces en tu pelo, estrellas en tus ojos, montañas de tus pechos y ríos que emanan de tu virgen boca.
Estudiaría geografía de ti, cada continente, cada cultura que cuente un pedazo de historia de ti, ¿te imaginas? seria el libertador de tus dudas y temores, descubridor de tu placer y tus mas íntimos rincones, no colocaría nombre alguno a tus lunares pues me encantaría perderme miles de veces en ti, vivirte, soñarte, explorarte… a ti que eres la extensión desconocida de mí, que eres el mapa que conozco de principio a fin, en donde encallan mis sueños, en donde enmudece mi voz, donde mis manos se deleitan con tu inocente amor, no importa cuán viento este en contra, ni que tan grande sea la tormenta entre los dos, mis aguas siempre me llevan a naufragar en vos.
Santiago Serrano.