Todo verdadero gran hombre o mujer no ha sido grande simplemente por lo que ha alcanzado y acumulado en la vida, sino por quien ha sido en su esencia, y que le ha llevado a esas obras y vida de grandeza. ¿Qué les guió? ¿Qué aspecto les caracterizó? ¿Qué podemos aprender de ellos que nos sirva en nuestras vidas?.
Sin mucho preámbulo, indicaré que dichas características predominantes de las vidas de los grandes siempre han sido los PRINCIPIOS.
La palabra “Principio” denota un comienzo, como lo primero que debe considerarse antes de actuar; pero también como una base o fundamento para todo lo demás. Sin principios, lo que se realiza carece de un sustento o propósito que le dé validez sólida alguna y durabilidad a lo largo de los tiempos cambiantes.
Entonces, cuando hablamos de éstas grandes personas que sobresalieron guiados por principios, pudiésemos ser tentados a pensar que hablamos de los grandes nobles, conquistadores o aquellos que amasaron gran fortuna, fama y éxito personal en algún momento de sus vidas, pero pregunto; ¿Son ellos realmente los verdaderos grandes? Para la sociedad actual parece ser así, pero como lo diría Féliz Cortés en su libro Un Sitio en la Cumbre:
Nos referimos, más bien, a las personas que ennoblecieron a la humanidad y que hicieron de éste mundo un mejor lugar para vivir, porque la nobleza de su carácter iluminó el camino de su generación y de los que siguieron.
Ciertamente nuestra época es una época de grandes cambios y avances, en los cuales parecen dibujarse nuevos horizontes que en otros tiempos no podían ni imaginarse, por lo que las sendas antiguas han sido ridiculizadas; o en mejor de los casos, simplemente ignoradas. Pero al realizar un autoexamen sincero de nuestros días, tendremos que concluir que el abandono de los fundamentos ha supuesto una gran incertidumbre conduciendo directamente a la angustia existencial. Los más afectados (pero no únicos) son los jóvenes y niños, quienes buscan desesperadamente (sin saberlo) el verdadero sentido de sus vidas.
Puede parecer mentira, pero en ésta generación moderna, tecnología, civilizada y conectada siguen siendo más y más vigentes las mismas preguntas que se hacían nuestros padres: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Para dónde voy? ¿Para qué existo?.
Perder la confianza en las respuestas de nuestros padres, para nada nos ayudó. Yo soy uno de los que consideró a mi padre alguien anticuado en sus convicciones. Después de atravesar un desierto personal (el cual aún estoy explorando) sentí la inquietud y lo que considero ser, la guía de Dios, a buscar respuestas en los antiguos y fundamentales principios de grandes hombres de Dios de la antigüedad. Hubo dos pasajes particulares de la biblia que me motivaron impetuosamente en éste fin. Estos fueron:
“Consulta la experiencia de los que ya pasaron, y disponte a averiguar lo que sus padres descubrieron.
Nosotros nacimos ayer, y muy poco sabemos; nuestros días en este mundo pasan como una sombra.”
Job 8:8 RVC
y:
Así ha dicho el Señor:
«Deténganse en los caminos y pregunten por los senderos de otros tiempos; miren bien cuál es el buen camino, y vayan por él. Así hallarán ustedes el descanso necesario. Pero ustedes dijeron: “No iremos por allí.”
Jeremias 6:16 RVC
A raíz de esto, a comenzado en mi vida, una exploración no solo de la vida y obra, sino también de las enseñanzas de reconocidos y respetables hombres de Dios en el pasado; y he descubierto no solo las enseñanzas sino el ejemplo de grandes y antiguos principios fundamentales para la humanidad reflejados en sus vidas (y no es que estos hombres y mujeres hallan sido perfectos).
Muchas veces las personas leen aquellas biografías y aplauden, pero yo me preguntaba ¿qué específicamente creían y enseñaban ellos para actuar así? y descubrí que en la combinación de la vida y las palabras de ellos había un elemento instructivo y práctico, altamente transformador.