Muchas veces me he preguntado si la madurez tiene que ver con los años.
Y está claro que si, en cuanto a la parte biológica de los seres vivos como las plantas que dan frutos y maduran dentro de un ciclo para llegar el punto ideal de poder disfrutarlos, sin embargo, no pasa lo mismo con los humanos.
Los humanos nacemos inmaduros y el tiempo nos va transformando en seres adultos que llegan a la vejez para luego dejar de existir como cualquier ser vivo, sin embargo, a diferencia de los demás seres vivos tenemos la capacidad de ir aprendiendo de lo que nos rodea y de nuestra reacción ante las distintas situaciones que se nos presentan en la vida.
Afortunadamente no somos todos iguales ni vivimos lo mismo, es por eso… que cada uno hace su propia experiencia.
La maduración según mi humilde opinión está dada por capitalizar nuestras vivencias y determinar qué es lo que puedo cambiar del mundo o no, y que es lo que yo debo cambiar o no de mis acciones y reacciones ante determinada situación.
En definitiva que es lo que vale la pena y en donde poner mi energía.
Como la vida es un continuo aprendizaje nadie llega a ser lo suficiente maduro para arrogarse ese título.
Todos aprendemos de todos y de todo.
La vida tiene infinitos matices… por eso siempre digo que la vida es una maravillosa aventura que hay que saber disfrutar y libar como un vino que nos deleita el paladar..