A cierta edad avanzada es bien difícil dar explicaciones por ciertos olvidos o porque dejé de mirar al amigo o a la amiga. Además, se ve bien feo a un viejo justificando sus pérdidas de memoria.
Para nada escucho comentarios negativos de mis amigos. Esos terceros no encuentran eco para sus chismes en mi persona. Debo agregar a esto el que la situación –como a todos— me ha dado unas puñaladas hondas de las que estoy vivo de vaina. Creo que hasta ahora he sido transparente.
La atmósfera que verdaderamente se respira en las redes sociales es de contradicciones, de afectos que en realidad no existen, de amores que no son verdaderos, de amistades que se fortalecen con un Me gusta y otras que se distancian sin explicar nada y todo es ficción.
No soy de los que creen por convicción que todo en las redes es realidad. Un Me gusta no es señal de que una dama te está coqueteando o de que te está echando los perros y la afirmación es válida para ambas partes.
Más confuso aún es cuando hacemos el ejercicio Poético o de narrativa para divulgarnos. El verdadero vínculo para fortalecer la amistad o ese vínculo –que puede ser de vieja data-- o recién iniciada, es la continuidad con la que nos comunicamos por el mismo medio.
Para algunos es imposible sostener una conversación con la otra parte cuando la computadora por la que escriben no es la propia y ha estado utilizando una prestada. En mi caso, la situación se me puso chiquita desde hace algún tiempo, la computadora que utilizaba sufrió una avería y tuve que plegarme al CPU de mi hijo que es su herramienta de trabajo.
Como es notorio, he tenido que aguardar a que él se desocupe para poder sentarme aquí a ejercitar el ego y para rescatar algunos textos que mantenía durmiendo en el Pen Drive. Ha sido cuesta arriba.
Toda esta explicación la hago para librarme de los posibles mal entendidos que sin duda han surgido con amigos de mi alta estima a los que involuntariamente he olvidado el responderles el Like que le etiquetaron a alguno de mis textos.
Digo esto porque en mi haber cuento con más de 500 agregados, familiares, amigos o conocidos y hasta lectores que siguen mis ocurrencias por esta ventana. Quisiera escribirles a todos pero me contento cuando por carambola leen algo que he escrito y se aparecen por la pantalla.
A cierta edad avanzada es bien difícil dar explicaciones por ciertos olvidos o porque dejé de mirar al amigo o a la amiga.