Hola a todos y todas, para el día de hoy he querido re-editar un microrrelato de terror que publiqué en su día (hace ya alrededor de un año) en Steemit. Una revisión de material de vez en cuando no está de más, en mi opinión. Revisar, corregir posibles "cosillas", volver a leer y disfrutar el trabajo y, con un poco de suerte, encontrar nuevos lectores que puedan dar su opinión sobre los textos que uno hace con tanto cariño.
Parque Carnaval narra (en menos de 256 palabras) la desaparición de la pequeña Nadia y la consecuente secuela que vivirá su madre pues, seguramente, pudiera haberlo evitado:
Nadia podía oír un tímido susurro proveniente de detrás de los árboles que limitaban el extremo norte del parque de juegos.
Había acudido allí con su madre, como casi cada tarde, a pasar un buen rato en Parque Carnaval. Era el pulmón central de la ciudad: paseos, jardines, zonas recreativas, merenderos… ¡A Nadia le encantaba y hacía un día estupendo!
El susurro era ahora sugerente, parecía querer decirle algo.
Su madre permanecía sentada en uno de los bancos del borde de la zona recreativa. Charlaba con alguna amiga, otra de las madres, de algún tema que Nadia ni podía, ni quería alcanzar a oír. Tenía ya los ojos bien abiertos, al principio pensó que sería alguna cigarra, aquel calor primaveral podría hacerla cantar. Lo había aprendido en la escuela. Pero el susurro insistía con mayor claridad, como acariciando su nombre.
- ¿Oyes eso? –se dijo en voz baja. No reparando en si alguien la escuchaba, hablándole al aire, sin darse cuenta de que su compañero de juegos había pasado al siguiente columpio. Y caminó sin pensar hacia la arboleda…
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La madre de Nadia acudió, una primavera más, a aquel banco de Parque Carnaval. Mismo fecha, misma hora… nada. El día que desapareció su hija la perseguiría para siempre, como un tortuoso e inmenso trozo de plomo atascado en la garganta. La policía nunca encontró rastro alguno, habían pasado ya cinco años exactos. Siempre permanecía allí toda la tarde, paralizada, seca.
Traído por la brisa, comenzó a oír un tímido susurro proveniente de la arboleda norte.