Después del saludo habitual, ella me dice:
“No es un cambio de look, estoy saliendo de un cáncer de mama”
Respiré profundo, y le dije:
“Guau, no lo sabía María, discúlpame”
Hay eventos en la vida que nos sacuden y hacen cambiar la mirada. Cada persona es diferente con objetivos de vida diferentes, algunos enfocan su energía en sentirse importantes, valorados, en tener posesiones, yates, vehículos, propiedades, si la situación les cambia y bajan sus ingresos se asustan, se angustian por el excesivo apego a lo material. El centro de su vida está en el tener.
Existen personas que quieren controlar todo y a todos, las cosas se hacen a su manera, bajo su supervisión, como jefes se sienten realizados, buscan sus aduladores, lacayos que le sigan el juego. Cuando pierden el poder, quienes les seguían ahora son sus enemigos. El centro de su vida está en el poder.
Otros, se llenan de teorías, libros, citas de autores famosos, que no ponen en práctica. Su objetivo está en ser admirado por lo que saben, respetados y queridos. Les gusta que los demás piensen como ellos, piensan que la sabiduría está en llenarse de contenidos. En las universidades hay muchos de ellos. La verdadera sabiduría está en el saber vivir, ser conscientes de quien soy, a donde voy, cómo voy más allá de los contenidos. El centro de su vida está en el saber.
Hay otras personas que se sacrifican por los demás, les gusta salvarlos, ayudarlos, hay profesiones qué se identifican con este tipo de personas. Lo que sorprende es que muchas veces estos salvadores viven su propia paradoja, dan muchos a los demás dentro de un vacío inmenso en su interior. A veces se comprende tarde que para ayudar a los demás debes comenzar por ayudarte a ti mismo. El centro de su vida está en el dar.
Cuando se asume la vida con todos sus bemoles, sin disfraces, sin pretender ser copia de otro. Si me aprecio, me quiero, no por lo que otros piensen o digan de mí, sino por lo que yo mismo pienso acerca de mí. Si vivo mis propias experiencias que se presentan en cada momento y doy respuestas a quien soy en cada uno de esos momentos, que quiero, a donde voy desde mi propia consciencia, entonces estoy en mi propio centro, en el ser. El centro de su vida está en el ser.
No hay que esperar a quedar en estado de shock, es conveniente detenerse y reflexionar sobre lo que hacemos con nuestras vidas, y preguntarnos en silencio:
¿Dónde estoy colocando el centro de mi vida?
FUENTES CONSULTADAS
Vida Personal
Las Creencias
Roberts Dilts
1996
Conciencia, Energía y Salud
Salomón Castellanos
2004
IMÁGENES
www.pixabay.com
www.canva.com