Mi hija compro las entradas para el Palacio real Madrid, lo visite en 1981 fue la primera vez que entre en una visita guiada con mi mamá. Recuerdo muchos de los salones como el comedor, el salón del trono y la cocina. Pero ahora no podíamos entrar en la cocina, esa era una visita aparte. Ahora existe una armería que fue ampliada de lo que recuerdo y un salón aparte con todos los obsequios que han recibido los Reyes actuales.
El calor estaba muy fuerte de verdad que salir al centro de Madrid con estas temperaturas es de valientes. Pasamos un control de seguridad y de verificación de entradas.
Demasiadas cosas hermosas que ver. Había un sector en la entrada con remodelación, ya sé porque le dolía el cuello a Leonardo pintando un fresco en el techo.
Nos acompaña Julian un excompañero del trabajo anterior de mi hija, a ella la quieren mucho y mantiene estas amistades tan bonitas. Nuestro amigo Julián es el mejor guía para este paseo ya que ha venido muchas veces y se conoce todas las historias.
Relojes en cada salón y un encargado de su mantenimiento y ponerlos a su hora.
Estas armaduras fueron las que más me impresionaron, me imagino a los indígenas viendo aquellas formas metálicas.
Por supuesto no podía faltar una buena entrada de comida patatas a la brava, tortilla y pincho para agarrar fuerza.
Julián pensaba que me iba asustar por lo picante pero el no sabe que me encanta.
Un paseo por la puerta del Sol que no lo había visitado en este viaje.
Y de verdad el sol pica en la piel, te sudan partes que no sabias que podían sudar.
Compré recuerditos porque hay que colaborar con el mantenimiento de estos lugares históricos.
Heladitos para refrescarnos después de tanto caminar por el centro de Madrid.
Nos pasamos por la puerta del Sol por los sitios más emblemáticos, para que no digan que nos los pase por el centro de Madrid.
Nos vemos en el camino.