Cómo una historia sin terminar parece acudir el frío invierno. Ya tengo puntos de comparación mareos en verano o manos frías en invierno. Sacar las manos de los cálidos guantes para escribír mis deseados post, perseguir los rayos del sol aunque parecen no calentarme ni secar la ropa.
Tres momentos casí del mismo rincón cuatro pisos arriba en un mismo día. Pasar de sol, un rato nublado y otro claro, parece cosa de magia instantánea.
No salgo mucho sólo a comprar algo qué me de antojo tener.
Probamos a colocar envases antihumedad fué impresionante verlos llenarse de agua en pocos días. Un concepto qué no era necesario en Venezuela, sí te descuidas se forma hongos en las paredes debido a la humedad. Los cristales condensan agua en sus lados externos. Y no ha nevado.
Mi compañero mientras escribo, el de las muchas poses qué me ha brindado. Lo voy a extrañar mucho, ha sido testigo silencioso de mis escritos y acompañante inquieto en ocasiones.
Estoy en cuenta regresiva preparando todo para el viaje, la mente tranquila con un todo saldrá bien. Sé qué voy al lugar dónde mis venezolanos pasan trabajo, mantengo mi grupo de WhatsApp de mi urbanización yo lo creé y puedo leerlos cuándo no tienen luz, pasan una semana sin agua. Ya veremos, nos adaptaremos.
Tengo mis vaivenes preparados para el regreso.
Ultimando los detalles en el propio aeropuerto, ayer no permitían el acceso de aviones españoles a Venezuela, hoy sí. Pero ya todo está comprado, no cambiare los planes otra vez.
Mis hijos vuelven a preguntarme otra vez; seguro qué quieres irte. No quiero, pero debo.
Todas las fotografías tienen marca de agua y fueron tomadas con mí móvil Realme 5 pro.