Mi primer contacto con estas semillas del color, fue en casa de mi tía mientras ayudaba en la elaboración de las hallacas. Por supuesto todos saben que uno debe ir escalando en los cargos para participar en la elaboración de la hallacas. Uno pasa por el cortado y lavado de hojas, hasta ir llegando al armado de la hallaca.
Mi tía como sabía que eramos niños inquietos, nos preparo una delantales que a la final salvaron nuestra ropas de una mancha de aceite onotado o semillas de onoto. La mancha no sale de la ropa lo averigüé por experiencia. Dañe una bonita camisa por tocarme accidentalmente con aceite de onoto.
En mi casa se usaba carmencita en la preparación de las comidas. Y en la paella esos pequeños filamentos de Azafrán sumamente costosos que también daban color y sabor especial. Pero como era su costumbre allá en España lo seguían usando aquí en Venezuela.
Por curiosidad me puse a buscar los nombres con los que se les conoce Bixa orellana, llamada comúnmente achiote, achote, acotillo, anate, bija, cacicuto, onoto, rocú, urucú, ururú. Contiene un pigmento, conocido como annatto, de allí el nombre con el que lo conocemos.
La flor es muy hermosa no la conocía, pero sentí curiosidad por verla. Un rosado muy bonito.
En verdad tiene un olor bastante diferente y eso es la razón por la que los indígenas los usaban como repelente tanto para los mosquitos y otros insectos. Y aparentemente también tenía propiedades curativas para la piel y para otros fines medicinales. No los conocía, nunca oí sobre ellos.
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Esta es mi participación en el Concurso. Observa Piensa Escribe. a través de una fotografía aportada por el profesor @lanzjoseg para la elaboración de un post.