Sin duda el amor se queda impreso en cada una de la células del cuerpo. Es energía pura que nunca olvida, pero siempre aparta cuando es dolorosa. Tenemos diferentes formas de reaccionar al amor, desde evitar sentirlo hasta buscarlo en los seres más inconvenientes para nosotros.
Nunca se razona, nunca se piensa, por eso es representado por esa flecha que nos atraviesa el corazón, sin ver de donde nos viene.
Hasta en ocasiones nos hace expresarnos en formas tiernas y dulces, pero también nos recuerda que podemos regalarnos flores a nosotros mismos y chocolates.
El amor nos hace flotar en una nube de olvidos y sensaciones, que parecen venir de adentro pero se proyectan hacia el otro. En ocasiones choca con una fuerte pared de acero, rebotando sus intenciones.
Nos deja espacios en blanco para rellenar de vez en cuando.