Es momento en este viaje de dar las gracias por lo qué tenemos y lo qué no.
Estoy con dos de mis hijos en España pero también mi corazón está pendiente con uno qué se quedó en Venezuela. Ha sido cuesta arriba sacarle el pasaporte todos los venezolanos sabemos lo que significa desde dinero, las limitaciones de gasolina y transporte.
Pero hoy vengo a dar gracias por está parte del viaje qué me permite abrazar a estos dos, ver sus progresos, sus trabajos y lo qué disfrutan ellos devolviéndole abrazos a mi vida qué me faltaron por su partida.
Disfrutar de estos bonitos espacios en mis caminatas, descubrir cielos tan azules como los de mi Venezuela, ver mucho tráfico aéreo en ellos.
Observar el respeto por el transeúnte en los pasos peatonales. Yo doy gracias por haberlo visto.
Hoy domingo me inscribieron mis hijos en un maratón, por supuesto a está edad y con los kilitos demás qué tengo, solo caminando. Así qué agradezco tener piernas qué me sostienen todavía y qué me llevan a todos lados, aunque después de tanto trote tenga qué tomarme algo para el cansancio.
Dar gracias es una actitud positiva ante la vida y las circunstancias qué nos han tocado.
Disfrutar de los nuevos sabores en compañía de la familia no tiene precio.
Hoy vuelvo agradecer a la vida por ser tan amable.
Todas las fotografías tienen marca de agua y fueron tomadas con mí móvil Realme.