Hoy estoy muy feliz porque ya puedo decir que tengo una batidora.
Me encantan los pasteles y cada vez que veo una nueva receta, reviso inmediatamente mi despensa para ver si tengo todos los ingredientes. Muchas veces me he abstenido de hacerlo por falta de una batidora, hay ciertas cosas que necesitan específicamente de una batidora, por ejemplo batir la clara de huevo hasta llegar al punto de nieve. Cuando uno de los miembros de mi familia cumple años, tenía que ir a donde una amiga para hacer el pastel porque ella tiene una batidora. Esto me frustraba, así que decidí hacer un esfuerzo y comprar una batidora.
Ahora no tengo que ir a la casa de mi amiga ni cohibirme de hacer pasteles porque ya tengo mi propia batidora. Estoy muy orgullosa de este logro.
No fue fácil, pero todo sacrificio y esfuerzo tiene una recompensa.