Me he atrevido a experimentar y me he enamorado de esa sensación libertad e independencia que me ha ofrecido, pero para lograrlo he fracasado una y mil veces, he perdido la visión del tiempo, de mi objetivo, pero sobre todo de quien realmente era, llegando a desconocerme y repudiarme cada vez, pensaba que tras cada caída las cosas no podían empeorar, pero no era así, cada vez era peor. Sin embargo, todo dependía de la visión que tenía para aquel entonces, solo me enfrasqué en ver las cosas que estaba haciendo mal y las consecuencias negativas de mis actos, no era consciente de que todo ello estaba trayendo un aprendizaje y un nuevo comienzo… Por primera vez me había permitido sentir, salir de mi zona de confort, de esa burbuja y barreras que me había autoimpuesto por miedo al dolor del fracaso.
Al principio puede ser lo más doloroso que vayas a experimentar, pero después que toques fondo no habrá más opción que enfrentarlo, ya nadie ni nada te detendrá para alcanzar tus objetivos sin perder tu visión o tu ser, te harás inmune ante las críticas, al fracaso o al dolor del rechazo.
Te daras cuenta que el dolor es solo parte del crecimiento, un sentimiento que debemos permitirnos experimentar para poder vivir a plenitud la esencia de la vida.