🤗 Hola Hivers, tengan muy buenos días en esta mañana de Martes. Aquí estoy bien tempranito para continuar la semana con otra de mis anécdotas de vida, en esta ocasión les cuento algunas de mis experiencias con los "compinches" del barrio donde me crié. Un poco de como fue mi niñez y adolescencia, de como conocí ya en mi juventud a músicos geniales que ayudaron a formar mi concepto actual del arte sin menospreciar nuestras raíces culturales más profundas. En una época en que ni yo mismo sabia la importancia que iba a tener en un futuro la música para mí. Ahí se las dejo, esperando que les agrade y les brinde la posibilidad de que me conozcan un pelín mejor.
Desde niño siempre fui un bicho raro, el bisquito de los espejuelos que se sentaba en el muro de la escalera del edificio donde vivía, a leer o escribir poemas mientras mis amiguitos se "enganchaban" en la 57 (bus) en marcha o se tiraban en chivichana de la rampita de la panadería, que para mí en aquel momento era "El Everest”. Ellos esperaban todos los días a las 7:PM que pasara el carro de la basura para gritarles -¡¡¡LEONES 🦁!!!! (por la peste). Recuerdo a uno de los basureros, un mulato que siempre tenía un mocho de tabaco apagado, cara de loco y muy malas pulgas. Un día por poquito atrapa a Israel "El Guayabo" nuestro líder indiscutible. Siempre que los veía hacer esas cosas me quedaba pensando 🤔-que inmaduros- o sea...
yo era el clásico antihéroe.
Con el tiempo no me quedó otra que unirme al grupo. Era el blanquito bitongo que no dejaban salir sin permiso y tenía que escaparme casi siempre para vivir las más increíbles aventuras que se puedan imaginar. Al regreso, siempre el mismo disco; dale pal baño, a comer y a dormir sin chistar que hoy no hay televisión... ESTÁS CASTIGADO. A golpe de palos y piedras me di a respetar en el barrio porque nunca fui muy ducho en las peleas, aunque la verdad es que no tenía miedo y cuando me molestaba era "impredecible"... y eso definitivamente me dio un lugar en la "pandilla".
En la adolescencia anduve con los "Friquis" (rockeros) más radicales sin gustarme el heavy metal para nada; y miren que traté !!! sin éxito.... Me uní a ellos porque como yo; eran rebeldes, e incomprendidos; pero en realidad; no duré mucho en esa tribu... 😂 jajajaja!!!. A mi la música que me gustaba, de lo que conocía hasta el momento, era la cubana; La trova tradicional, Bola de Nieve, Benny Moré, Vicentico Valdéz, El Conjunto Casino, Ela Calvo, Elena Burque, Omara Portuondo, Moraima Secada... Las broncas que me busqué con mi hermano Orestes; porque me emocionaba con Peyo "El Afrocán" (ritmo Mozambique) Los Papines (rumba) o Merceditas Valdés (cantante folklórica). Mi padre se reía bajito y me decía- no le hagas caso chico; este no sabe na', esto si es música!!!. Y mi madre con una sonrisa pícara en la cara y mirando a mi padre decia : Ñooo, yo no se a quien habrá salido el chiquito este ? 😁 Jajajajajaja,
a lo que el respondía con otra sonrisa que denotaba cierto orgullo.
Cuando tenía veintipico de años el universo me premió poniendo en mi camino a un músico extraordinario; Leo Pimentel, baterista fundador de “Experimentación Sonora
del ICAIC”. Yo era novio de su cuñada. Un día el estaba oyendo algo que me puso los pelos de punta, le pregunté- Qué cosa es eso? Y me dijo- Jazz !!! Imagínense; Charlie Parker, John Coltrane, Miles Davis, Thelonius Monk...en fin, a partir de ese día no salía de su casa, lo de la muchacha no duró... pero Leo se convirtió en un hermano mayor. El tenía una colección bastante amplia de discos de este género y me enseñó a escuchar, a apreciar la armonía compleja del Jazz, el concepto y los diferentes estilos dentro de esta música maravillosa. Por él además; pude conocer y compartir con grandes músicos cubanos, como Emiliano Salvador, Leonardo Acosta, Orestes López "Cachaíto", Martín Rojas, Martha Duarte Mustelier, y entre otros a Amado del Rosario "Pupi" quien fue uno de los que más me influenció, sobre todo; en el gusto por la poesía y la bohemia habanera de entonces.
Esto para mí fue un despertar, me hizo ver de un tirón la gran diferencia que existe entre el arte (lo que realmente sale del corazón) y toda la basura comercial que nos han impuesto desde siempre y que desgraciadamente es lo que consume la inmensa mayoría.