¡Qué bueno estar de nuevo con ustedes!😍
Hoy les traigo una hermosa historia de lechuzas que aún se está escribiendo.
La sorpresa
Una de mis primas, llamada Miriam, que vive junto a su familia en una casa grande con un patio inmenso, tuvo que realizar limpieza de algunos árboles.
A la hora de talar un viejo cocotero, rápidamente se dieron cuenta, cuando cayó el tronco, que dentro había unos pequeños huéspedes.
Se trataba de tres pichones de lechuza, a quienes su mamá vigilaba muy de cerca.
Por lo antiguo, el tronco se rompió en varios pedazos al caer, hiriendo mortalmente a una avecilla.
Fue triste para mi prima no poder salvarla, e intentó que de alguna manera la madre se reuniera con sus pichones, pero no dieron fruto sus esfuerzos: ésta se alejó de manera definitiva.
Familia sustituta
Para esos días estaba de visita en nuestro estado mi primo mayor, Rodolfo, alargada por la pandemia, y se dedicó junto a Miriam y su hija Laura a criar a los polluelos.
Los nuevos integrantes fueron novedad para la familia; un gran acontecer.
Se dispusieron a investigar todo acerca de sus hábitos, alimentación y cuidados.
En realidad este tipo de aves siempre se ha estigmatizado porque su rutina es nocturna y casi siempre están en solitario.
Con ensayo y error, empezaron a dedicarse a los animalitos, pero sobre todo con mucho amor y paciencia.
Pedacitos de carne de res y pescado no les faltaba. Eran sus favoritos.
Poco a poco su plumaje fue cambiando, ya se sentían más autónomos y desplegaban sus alitas para volar pero aún no le daban sus fuerzas.
Mi primo iba documentando el desarrollo de la lechuzas con fotografías y videos para que quedara registro de la gran experiencia, y las enviaba a la familia para disfrutarlas.
Una visita guiada
Hace pocos días, los visitamos mi hija y yo. Rodolfo siempre nos invitaba y por supuesto, también nosotras queríamos ver en persona a estas avecillas. En vivo se veían más hermosas y emanaban mucha ternura.
Sus grandes y vivos ojitos se posaban en los nuestros, y volaban de un lado para otro y a lo alto del techo y posándose en cuanto objeto había en la habitación donde se encontraban.
Nos cuentan los primos que días atrás los habían llevado al patio para que empezaran a practicar su vuelo para su liberación, pero que tuvieron que regresarlos al refugio porque los pájaros carpinteros los atacaron.
Ya las lechucitas son famosas en el pueblo donde habitamos y mis primos bromean con cobrar por las visitas guiadas que le hacen a las crías.
Ha sido un gran aliciente esta experiencia en medio de la vorágine de sucesos con la pandemia. No siempre se tiene contacto con estos animalitos que vuelan mientras dormimos.
Ya tiene un mes que las aves están cobijados por la familia sustituta, esperando con paciencia el gran momento.
Será un gran día cuando se vayan, de mucha alegría para mis primos, porque según ellos, habrán cumplido con la gran tarea asignada por la naturaleza.
Gracias por visitar mi blog.
Hasta otro ratito, amigos.
Nota:
Fotos de Rodolfo González tomadas con el teléfono Motorola. Usadas con permiso.
Fotos tomadas con mi cámara Samsung ES65