Cuando uno tiene niños pequeños uno tiene echar mano de su intelecto creativo e imaginación para poder lograr su atención, interés y lo más importante que se diviertan. Aquí les dejo plasmado uno de mis cuentos.
Me encontraba en un mundo hostil, inhóspito y desértico donde parecía que no existiese nada; yo sabía que tenía un hijo como de 10 años, pero lo único que tenía como certeza era que me vendrían a atacar, me encontraba en una hondonada y ante mi aparecieron otras montañas con unas formas tubulares, y entre una montaña y otra se apreciaba unas pequeñas grietas verticales como si fueran túneles o pasadizos secretos; estaba maravillado, cuando vi aparecer volando una figura humana de color chocolate claro con alas como de murciélago, era muy robusta, tenía una especie de lanza en sus manos, pero que a la vez era como gancho por el lado del mango.
La creatura bajó cerca del lugar donde yo estaba, podía escuchar su voz, aunque ella no movía su boca.
Me dijo:
-ya sabes que vengo por ti y los tuyos, ¡tienen que desaparecer!
Me prepare para el combate agarrando un garrote robusto y una piedra del tamaño de mi mano, arrojé la piedra y tuve la suerte de darle en la lanza, la cual cayó de su mano debido a lo inesperado de este disparo.
Al caerse la lanza, la tomé y escuche que el sr decía -¡ven a mí!, y la lanza se quería ir de mis manos, pero la agarre con mas fuerza apuntándola sobre el ser; fue cuando salió un rayo celeste de la lanza que hirió al ser en una de sus alas y cayó al suelo pero no se hizo daño.
Tomé con más ahínco la lanza, que esta vez no se quería ir de mis manos, ni tampoco escuché ya ninguna frase del ser, ni siquiera para llamar su lanza. Pero cuando traté de rematar la creatura, con su propia lanza, de ésta no salió ningún rayo y la lanza comenzó a hacerse más pesada.
En este trance el ser se fue caminando; lo seguí, y por el camino divisé detrás de un escondite de unas piedras, a mi hijo, que gracias a Dios, el ser no había visto; hablé con mi hijo Tony y fue cuando comenzaron a venir a mi memoria muchas cosas que no recordaba y que ahora iban aflorando.
Después de caminar un tiempo siguiendo al ser, observamos que entro en una especie de cueva; esperamos la noche y entramos con cautela para observar su refugio. Le dije a Tony que se quedara en la entrada que yo iría con la lanza a destruir al ser, que lo único que sabía de él, era que si yo no lo mataba lo haría él conmigo y con mi familia, ¡si es que tenía una!
Cuál fue mi sorpresa; cuando logre ver, en la penumbra, que el ser conversaba con su hija que le curaba la herida. Trate de atacarlos por sorpresa con la lanza, pero solo conseguí, al lanzarla derribar unas piedras de la pared de la cueva. Con la ventaja que me davala sorpresa, volví a tomar rápidamente la lanza antes que se repusieran de su asombro; pero me di cuenta que la lanza no obedecía mis órdenes mentales ¿estaría solo programada para él?
De pronto, cuando ellos se disponían a atacarme oí una voz de mujer que decía ¡ven a mí! La lanza se volvió a tratar de ir de mis manos pero la controle y ahora un rayo amarillo salía de la lanza y hería en una pierna al ser alado. La voz de mujer que había escuchado decía palabras de consuelo, y la pude ver cerca del ser ayudándolo; el le dijo en voz baja que apenas pude escuchar:
-no pienses en nada, pon tu mente en blanco.
Ya no escuche más voces, que sabía que no eran pronunciadas por la boca sino por el pensamiento de ellos. Además descubrí que la lanza obedecía cuando le decían ¡ven a mí! ;
Hice la prueba y dije con potente voz:
-Ven a mí y la lanza se puso liviana tomando varios colores luminosos; el ser inmediatamente grito: ¡Espera!
Yo con la mente pensé: lanza espera; y esta cesó de producir colores.
El ser dijo:
-Mira no puedo combatir así; ¿tú no nos irás a matar indefensos?
Les dije:
-es verdad, pero dime ¿por que nos persigues a muerte?
Y dijo:
-es la ocurrencia del niño creador
-¿Qué dices?
En eso apareció Tony que se puso a mi lado.
El ser me dijo:
-¿Cómo se llama tu hijo?
-Tony. Pero ¿Qué has dicho del niño creador?
-Mira, cuando yo iba hacia ti ¿viste unas montañas tubulares rojizas?
-si me sorprendió mucho.
-pues bien, eso lo hizo el niño creador que está jugando con su plastilina, creando formas y a nosotros.
¿Qué? ¡Qué cosas dices!
-sí, ¡escúchame! ¿Dónde está tu mujer?
-no lo sé, no tengo, no recuerdo nada.
-Pues, verás que a lo mejor el niño creador regresa a tu casa y te fabrica una.
Le pregunte a Tony: ¿Dónde está tu madre? Y me respondió, que no sabía.
-pero, ¿la has visto alguna vez?
-no, nunca espero tener una, ya que de lo contrario me sentiría muy triste.
Les dije a los seres:
-nos iremos pero nos llevaremos la lanza.
Salimos de la cueva; y de pronto cuando caminábamos por una planicie nos quedamos parados, estáticos y ya no podíamos caminar ni hablar como se esperásemos un tiempo allí. Quizás hasta que el niño creador quiera jugar otra vez.
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<center>EL NIÑO CREADOR</center> | Ecency
Los tesoros más grandes de la vida se esconden en la cotidianidad de un café compartido. / The greatest treasures in life are hidden in the daily routine of a shared coffee.maday99-med ·